REINO UNIDO — Las autoridades judiciales del Reino Unido han dictado una sentencia condenatoria contra Shafiullah Rasooli, un ciudadano de origen afgano y solicitante de asilo, tras hallarlo culpable de múltiples agresiones sexuales cometidas mientras desempeñaba sus labores como repartidor de alimentos a domicilio.
De acuerdo con la resolución emitida por la Corte de Magistrados de Sevenoaks, en el condado de Kent, Rasooli fue procesado por tres cargos de agresión sexual. El tribunal determinó que el acusado aprovechó su posición laboral para vulnerar la seguridad de dos mujeres en sus propias residencias, momentos después de que estas solicitaran servicios de entrega de comida a través de plataformas de pedido para llevar.
El caso ha generado una fuerte reacción en la opinión pública británica, al poner de manifiesto los riesgos potenciales asociados con la seguridad en los servicios de entrega a domicilio. Durante el proceso judicial, se detalló cómo el ahora sentenciado utilizó el acceso directo a los hogares de las víctimas para llevar a cabo los actos ilícitos. La fiscalía presentó pruebas contundentes que permitieron a la autoridad judicial alcanzar un veredicto de culpabilidad tras un juicio exhaustivo en la instancia de Sevenoaks.
Para los lectores en México, este incidente resalta una problemática global recurrente: la regulación y supervisión de los trabajadores en las plataformas de economía colaborativa o de servicios de entrega. Aunque el reporte original no especifica la empresa de mensajería involucrada, el incidente subraya la importancia internacional de los protocolos de verificación de antecedentes para quienes tienen acceso directo a la privacidad de los consumidores en sus domicilios.
Rasooli, quien se encontraba en territorio británico bajo el estatus de solicitante de asilo, ahora enfrenta una pena de prisión efectiva tras ser encarcelado por sus crímenes. La resolución judicial no solo busca sancionar los actos cometidos, sino también sentar un precedente sobre la protección de la integridad física de las mujeres en entornos privados. Las autoridades locales han reiterado su compromiso de garantizar que los servicios básicos de mensajería y alimentación operen bajo estándares de seguridad rigurosos.
El caso de Shafiullah Rasooli concluye así con una condena firme, mientras que las instituciones de apoyo a víctimas en el Reino Unido han destacado la valentía de las mujeres al denunciar los hechos, permitiendo que el agresor fuera retirado de las calles y procesado conforme a la ley.



