Un fuerte incendio registrado en un complejo de granjas porcícolas en el estado de Ohio, Estados Unidos, resultó en una tragedia ambiental y económica tras la muerte de aproximadamente seis mil cerdos. El siniestro, que movilizó a múltiples cuerpos de emergencia, puso en evidencia los riesgos que enfrentan las instalaciones agroindustriales ante condiciones climáticas adversas.
De acuerdo con los reportes oficiales emitidos por Brian Bennington, jefe del Departamento de Bomberos de Central Townships, el fuego se originó en las instalaciones de Fine Oak Farms, ubicadas en London, dentro del condado de Madison. Desde los primeros momentos de la emergencia, una densa columna de humo negro pudo ser divisada a varios kilómetros de distancia, alertando a las comunidades aledañas y a las autoridades del suroeste de Columbus.
Al arribar al lugar de los hechos, el cuerpo de bomberos se percató de que dos de los cinco edificios principales que conforman el complejo agrícola estaban ya completamente envueltos en llamas. La magnitud del incendio obligó a solicitar el apoyo de diversos departamentos de bomberos de la región para intentar contener el avance del fuego y rescatar al mayor número posible de animales. Sin embargo, de los 7 mil 500 cerdos que albergaba el complejo al momento del incidente, solo una pequeña fracción logró sobrevivir.
Las labores de mitigación se vieron severamente obstaculizadas por factores ambientales. Bennington detalló que los bomberos enfrentaron vientos sostenidos de 32 kilómetros por hora, con ráfagas que alcanzaron los 56 kilómetros por hora, lo que actuó como un acelerador natural para las llamas. A este desafío se sumó la ubicación rural de la granja, donde el suministro de agua es limitado, obligando a los rescatistas a realizar extensas operaciones de transporte de agua mediante camiones cisterna para alimentar las mangueras.
Tras cinco horas de arduo trabajo, las autoridades lograron controlar el incendio. Afortunadamente, no se reportaron personas heridas ni pérdidas humanas entre el personal de la granja o los equipos de rescate. Por su parte, la oficina del Jefe de Bomberos del estado de Ohio ha iniciado una investigación exhaustiva para determinar el origen y las causas del siniestro. Aunque las indagatorias continúan, las autoridades adelantaron que, de momento, no existen indicios de que el fuego haya sido provocado intencionalmente.
Este incidente subraya la vulnerabilidad de las operaciones de ganadería intensiva ante incendios, un tema de interés para el sector agropecuario mexicano, donde la tecnificación de granjas y los protocolos de protección civil son fundamentales para evitar pérdidas de esta magnitud en la industria de la carne.


