La caída de Nemesio Oseguera Cervantes, alias 'El Mencho', ha generado un sismo no solo en las estructuras del crimen organizado en México, sino también en la industria del entretenimiento y el marketing internacional. Tras los violentos disturbios registrados el pasado 22 de febrero de 2026, la opinión pública ha volcado su indignación contra el intérprete de corridos tumbados, Peso Pluma, y la multinacional alemana Adidas, debido a su reciente colaboración comercial.

La controversia escaló rápidamente en redes sociales, donde miles de usuarios han señalado que la imagen del cantante jalisciense y sus letras representan una clara apología del delito. La detención del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y la subsecuente ola de violencia en diversos puntos del país han sensibilizado a una audiencia que hoy exige mayor responsabilidad social a las marcas globales. Para muchos críticos, la asociación entre Adidas y Peso Pluma resulta inoportuna y éticamente cuestionable en el contexto actual de pacificación nacional.

El descontento surge principalmente del contenido de las composiciones de Peso Pluma, las cuales suelen narrar hazañas y estilos de vida vinculados a las organizaciones delictivas que operan en el país. Los detractores argumentan que, al elevar a estas figuras al estatus de 'iconos de moda', empresas como Adidas contribuyen a la normalización de la narcocultura entre los sectores más jóvenes de la población, quienes son los principales consumidores de ambos productos.

Expertos en sociología y comunicación han señalado que este fenómeno refleja un hartazgo social ante la romantización de la violencia. Mientras el gobierno federal gestiona las repercusiones de la captura de uno de los objetivos más buscados, la conversación digital se ha centrado en los límites de la libertad de expresión y la responsabilidad ética de las corporaciones al elegir a sus embajadores de marca. Hasta el momento, ni el equipo de representación del artista ni la firma deportiva han emitido un comunicado oficial respecto a las críticas.

Este incidente pone de manifiesto la creciente vigilancia ciudadana sobre las alianzas comerciales que parecen ignorar la realidad social de México. La presión del público podría forzar un cambio en la estrategia publicitaria de la marca en territorio nacional, en un momento donde la sensibilidad colectiva respecto a la seguridad pública se encuentra en su punto más álgido tras los eventos de febrero.