La jornada deportiva en el centro y occidente de México se vio abruptamente interrumpida este fin de semana. La activación del protocolo de 'Código Rojo' en los estados de Jalisco, Guanajuato y Querétaro, derivado de una serie de enfrentamientos armados y bloqueos viales, ha forzado a las autoridades y directivos de las distintas ligas profesionales a suspender toda actividad programada con el fin de salvaguardar la integridad de los asistentes y los equipos participantes.

De acuerdo con los reportes oficiales preliminares, la ola de violencia se desató tras el supuesto abatimiento de un objetivo prioritario de las fuerzas federales, lo que generó una respuesta inmediata de grupos criminales en puntos estratégicos de estas entidades. Los incidentes, que incluyeron la quema de vehículos y el cierre de carreteras principales, impactaron directamente en la logística de los eventos masivos, impidiendo el traslado seguro de los planteles y el despliegue de los operativos de seguridad ciudadana necesarios para el desarrollo de los espectáculos.

Entre los eventos afectados se encuentran encuentros de la Liga MX y otras competencias de diversas categorías que tenían como sede recintos en estas regiones. Los clubes involucrados emitieron comunicados oficiales a través de sus canales digitales, informando que la decisión de posponer los juegos se tomó de mutuo acuerdo con las autoridades estatales tras evaluar los riesgos latentes en las zonas aledañas a los estadios. La consigna principal ha sido evitar poner en riesgo a las familias y aficionados que suelen acudir a estos espacios de esparcimiento.

El Bajío mexicano, una de las zonas con mayor arraigo futbolístico y dinamismo económico del país, se encuentra bajo un estado de vigilancia especial. Las autoridades de protección civil y seguridad pública han recomendado a la población civil limitar sus desplazamientos mientras se restablece el control total de las vías de comunicación afectadas por los disturbios. Hasta el momento, no se han definido las nuevas fechas para la reprogramación de los compromisos suspendidos, pues la prioridad absoluta es la pacificación de la zona.

Esta situación pone de manifiesto la compleja realidad que enfrenta el deporte profesional en México, donde la agenda competitiva queda supeditada a las condiciones de seguridad pública. Se espera que en las próximas horas se brinde un informe más detallado sobre el saldo de los operativos de seguridad y se determine si existen las garantías necesarias para retomar la actividad deportiva en las regiones impactadas por este Código Rojo.