La afición taurina de Jalisco recibió noticias definitivas este jueves. Espectáculos Monterrey (EMSA), la empresa encargada de gestionar la Plaza de Toros Nuevo Progreso, ha confirmado de manera oficial que la actividad taurina regresará al coso de la colonia Monumental, marcando así la reanudación de la esperada Feria de Aniversario.
Este anuncio pone fin a un periodo de pausa que mantuvo a la expectativa tanto a los profesionales del sector como a los seguidores de la tauromaquia en la región. Aunque no se detallaron las resoluciones legales específicas en el comunicado inmediato, la reactivación sugiere un avance favorable para los organizadores frente a las suspensiones judiciales que han afectado la continuidad de estos eventos en diversas plazas de la República Mexicana durante los últimos meses.
La Plaza Nuevo Progreso es considerada una de las aduanas más exigentes y significativas de la geografía taurina nacional, siendo un referente obligado para las figuras internacionales y los toreros mexicanos. El retorno de las corridas no solo representa un evento cultural y de entretenimiento para un sector de la población, sino que también implica una reactivación económica para los sectores que dependen indirectamente de la actividad, tales como la hostelería, el transporte y los servicios vinculados al recinto.
Con la confirmación de EMSA, se prevé que en los próximos días se den a conocer los carteles definitivos y las fechas reprogramadas para que los matadores y ganaderías vuelvan a pisar el albero tapatío. La noticia ha generado una rápida respuesta en la opinión pública, reflejando el debate social que la tauromaquia suscita actualmente en el estado de Jalisco, donde los tribunales han jugado un papel determinante en la realización de estos espectáculos.
Por ahora, la empresa ha invitado a la afición a mantenerse pendiente de los canales oficiales para la información sobre la venta de boletos y los protocolos de acceso. La reapertura de la Nuevo Progreso se suma a la reciente tendencia de reactivación de plazas en ciudades clave, consolidando un periodo de intensos movimientos jurídicos y sociales en torno al futuro de la tradición taurina en territorio mexicano.



