El 2025 se ha consolidado como el periodo más oscuro para la libertad de prensa a nivel global. De acuerdo con el más reciente informe anual del Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ, por sus siglas en inglés), al menos 129 comunicadores y trabajadores de medios de comunicación perdieron la vida en el ejercicio de su labor durante el último año. Esta cifra representa el segundo año consecutivo en que se rompen récords de violencia letal contra el gremio periodístico.
El reporte, presentado este miércoles desde Nueva York, señala directamente a las fuerzas militares de Israel como responsables de dos tercios de estas muertes. En total, los ataques israelíes cobraron la vida de 86 periodistas, la gran mayoría de ellos de origen palestino en la Franja de Gaza. Sin embargo, la letalidad de las operaciones se extendió más allá de las fronteras palestinas, destacando un ataque contra un centro de medios vinculado a los hutíes en Yemen que resultó en la muerte de 31 trabajadores, convirtiéndose en el segundo incidente más mortífero registrado por la organización.
Uno de los puntos más críticos del informe es la clasificación de los decesos. El CPJ identificó 47 casos como ataques intencionados o "asesinatos" dirigidos específicamente contra la prensa; de estos, el 81 por ciento son atribuidos directamente a las fuerzas de Israel. La organización advirtió que el número real de víctimas probablemente sea mayor, debido a que el bloqueo informativo y las severas restricciones de acceso impuestas en Gaza han dificultado las labores de verificación independiente sobre el terreno.
Ante estos señalamientos, el Ejército de Israel ha mantenido su postura de que sus operativos van dirigidos únicamente contra combatientes, argumentando que las muertes de trabajadores de medios son riesgos inherentes a las zonas de combate. En casos específicos, las autoridades israelíes han señalado a los reporteros fallecidos de tener supuestos vínculos con Hamás sin presentar pruebas, acusaciones que el CPJ ha calificado tajantemente como "calumnias mortales".
Para un país como México, que históricamente ha encabezado las listas de letalidad contra periodistas en contextos ajenos a guerras abiertas, estas cifras internacionales subrayan una crisis global de seguridad para el ejercicio de la información. Mientras en el territorio mexicano el gremio enfrenta la amenaza sistemática del crimen organizado y la impunidad, en el escenario del Medio Oriente son los ataques directos de ejércitos regulares los que están silenciando las voces encargadas de documentar el conflicto.
La prohibición impuesta por Israel para el ingreso de periodistas extranjeros a Gaza ha dejado la responsabilidad de la cobertura exclusivamente en manos de reporteros locales, quienes hoy enfrentan un riesgo de muerte sin precedentes bajo el fuego cruzado y los ataques dirigidos, concluye el organismo internacional.



