La administración de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo alista una transformación profunda al sistema democrático mexicano. La secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, reveló los ejes centrales de la reforma electoral que se presentará formalmente el próximo 2 de marzo, destacando la propuesta de eliminar el Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP), una herramienta que durante décadas ha brindado certidumbre y transparencia la misma noche de los comicios.

Bajo el argumento de la reducción del gasto público y la optimización de recursos, el Gobierno Federal propone que, una vez cerradas las casillas, se proceda de manera inmediata a la operación de los cómputos distritales. Según explicó la funcionaria federal, esta medida permitiría transitar directamente a los resultados oficiales, dejando de lado el mecanismo informativo previo que hasta ahora gestiona el Instituto Nacional Electoral (INE).

El antecedente directo de esta medida ocurrió durante la primera elección judicial el año pasado, cuando el INE se vio forzado a suspender el PREP tras un severo recorte presupuestal impulsado por la mayoría de Morena en el Congreso. En aquella ocasión, la ausencia de un conteo rápido y de resultados preliminares generó un vacío informativo crítico, provocando que los datos definitivos de la elección de jueces y magistrados se dieran a conocer hasta nueve días después de la jornada electoral.

Además de la desaparición del PREP, el proyecto de reforma contempla retirar al INE la facultad para designar y remover a los consejeros de los Organismos Públicos Locales Electoral (OPLES). Rodríguez argumentó que las entidades administrativas federales no tienen base legal para intervenir en la designación de autoridades de las entidades federativas, lo que representa un cambio significativo en el federalismo electoral del país.

No obstante, el camino legislativo para esta iniciativa se anticipa sumamente turbulento. Mientras que las bancadas del PAN y el PRI han anunciado un voto en contra rotundo en el Senado, Movimiento Ciudadano ha asegurado que no cederá ante presiones políticas. Lo más sorpresivo es la aparente fisura en el bloque oficialista, pues el Partido del Trabajo (PT) ha calificado la reforma como inviable, mientras que el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) adelantó que la propuesta, tal como está planteada, difícilmente prosperará en las cámaras.