A más de una semana de que se reportaran las primeras llamas, el incendio en un relleno sanitario del estado de Puebla permanece activo, manteniendo en alerta máxima a las autoridades locales y federales. Desde el pasado 24 de febrero, los cuerpos de emergencia han trabajado de manera ininterrumpida para intentar sofocar el siniestro, el cual ha escalado hasta convertirse en una crisis que trasciende fronteras estatales, afectando severamente a tres municipios del vecino estado de Tlaxcala.

Las labores de control y mitigación han resultado complejas debido a la naturaleza del material combustible y a las condiciones climáticas de la región. De acuerdo con los reportes de Protección Civil, la acumulación de gases, principalmente metano, y la profundidad de los desechos sólidos dificultan que el agua y los retardantes lleguen a los núcleos de calor. Esto ha provocado que el fuego se mantenga vivo de forma subterránea, generando densas columnas de humo que son visibles a kilómetros de distancia.

El impacto ambiental ha sido particularmente crítico en el territorio tlaxcalteca. Los municipios de Panotla, Totolac y la capital, Tlaxcala, se mantienen bajo declaratoria de emergencia ambiental debido a la persistente presencia de partículas contaminantes en el aire. La inhalación de estos gases tóxicos representa un riesgo latente para la salud pública, lo que ha llevado a las autoridades sanitarias a recomendar el uso de cubrebocas en exteriores, evitar actividades físicas al aire libre y mantener puertas y ventanas cerradas en las zonas habitacionales aledañas.

En un esfuerzo coordinado, brigadistas, bomberos y elementos de diversos cuerpos de seguridad han sumado fuerzas para establecer perímetros de contención y avanzar en el enfriamiento de la zona. Se ha desplegado maquinaria pesada para remover capas de basura y aplicar material inerte (tierra), una técnica esencial para cortar el suministro de oxígeno al fuego y evitar que las brasas resurjan con las ráfagas de viento.

A pesar de los esfuerzos constantes, el panorama sigue siendo de cautela. La Secretaría de Medio Ambiente ha señalado que la prioridad es evitar que el incendio se extienda a zonas forestales cercanas o a asentamientos humanos. Mientras tanto, la población de la región centro del país permanece a la espera de un reporte definitivo de control total, en lo que ya se considera uno de los incidentes ambientales más prolongados y complejos registrados en la zona en lo que va del año.