En un movimiento que eleva significativamente el termómetro geopolítico en Medio Oriente, imágenes satelitales recientemente difundidas han confirmado el despliegue de una flota de aviones de combate de última generación de los Estados Unidos en territorio israelí. Se trata de once cazas F-22 Raptor, considerados entre las aeronaves más avanzadas y letales del mundo por su capacidad furtiva, los cuales se encuentran estacionados en la base aérea de Ovda, situada estratégicamente al sur de Israel.
El hallazgo fue reportado originalmente por la empresa tecnológica china MizarVision, cuyas capturas de alta resolución no solo revelan la presencia de estas aeronaves de superioridad aérea, sino también el despliegue de sistemas de defensa antiaérea MIM-104 Patriot, de fabricación estadounidense, en las inmediaciones de la instalación militar. Este robusto blindaje defensivo y ofensivo en una sola zona sugiere una preparación exhaustiva ante posibles contingencias o ataques aéreos en la región.
La base aérea de Ovda, ubicada en el desierto del Néguev, ha servido históricamente como un punto clave para maniobras de entrenamiento internacional. Sin embargo, el arribo masivo de los F-22 ocurre en un contexto de extrema fragilidad diplomática y amenazas cruzadas entre Tel Aviv y Teherán. El gobierno de Washington ha reiterado en diversas ocasiones su compromiso inquebrantable con la seguridad de su aliado israelí, y este despliegue operativo es interpretado por analistas internacionales como una clara señal de disuasión frente a las capacidades militares de Irán y sus aliados regionales.
Para la comunidad internacional, y desde la perspectiva de la política exterior mexicana que tradicionalmente aboga por la neutralidad y la solución pacífica de las controversias, este incremento de fuerza bélica representa un motivo de preocupación. La movilización de equipo de este calibre subraya la posibilidad de una escalada de mayores proporciones que podría desestabilizar no solo el mercado energético global, sino también los esfuerzos de paz en las Naciones Unidas.
Hasta el momento, ni el Pentágono ni las Fuerzas de Defensa de Israel han emitido comentarios oficiales detallando la duración de esta estancia o los objetivos específicos de la misión. No obstante, el mensaje implícito de poderío militar resuena con fuerza en todo el tablero geopolítico global, dejando claro que la presencia militar estadounidense en la zona busca neutralizar cualquier intento de agresión externa.

