Hace aproximadamente 60,000 años, en las llanuras del sur de África, los seres humanos ya demostraban una capacidad intelectual y artística que desafía nuestras concepciones previas sobre la prehistoria. Según un reciente informe del portal especializado en ciencia y tecnología Gizmodo, investigadores han documentado una serie de grabados geométricos extraordinariamente precisos realizados en cáscaras de huevos de avestruz, lo que sugiere una comprensión temprana y avanzada de las reglas matemáticas y de diseño.
Este hallazgo, que sitúa estos grabados en la Edad de Piedra Media, revela que nuestros ancestros no solo utilizaban las herramientas para la supervivencia básica, como la caza o la recolección, sino que también dedicaban esfuerzos considerables a la expresión simbólica. Los fragmentos de cáscara analizados muestran patrones de líneas cruzadas, franjas paralelas y otros motivos geométricos que mantienen una simetría y ejecución sorprendentes para la época.
El estudio destaca que esta práctica no era un evento aislado. La repetición de los patrones sugiere un sistema de comunicación visual o incluso una forma de identidad grupal. En aquel entonces, los huevos de avestruz no solo eran una fuente de alimento, sino que sus cáscaras, una vez vacías, servían como recipientes para transportar agua. Los grabados podrían haber funcionado como marcas de propiedad o indicadores del contenido, lo que representaría uno de los primeros ejemplos de diseño gráfico funcional en la historia de la humanidad.
Para los arqueólogos, la precisión de estos trazos es el punto más relevante. No se trata de simples rayones accidentales, sino de una aplicación deliberada de conceptos espaciales. Este descubrimiento refuerza la teoría de que el pensamiento abstracto y la capacidad de procesar información geométrica compleja surgieron mucho antes de lo que se pensaba, consolidándose como pilares del desarrollo cognitivo humano.
Este tipo de investigaciones publicadas por medios como Gizmodo —un sitio referente a nivel global en la divulgación de hallazgos científicos y tendencias tecnológicas— permiten a la comunidad internacional reevaluar el origen de la cultura. Los resultados de este estudio no solo reescriben los libros de texto sobre la evolución del arte, sino que también nos conectan directamente con la curiosidad y el ingenio de los seres humanos que caminaron por la Tierra decenas de miles de años antes de las primeras civilizaciones conocidas.



