En una jornada marcada por la expectativa deportiva, el Estadio La Corregidora de Querétaro ha sido transformado en una auténtica fortaleza de seguridad ante la llegada del encuentro amistoso entre la Selección Nacional de México y su similar de Islandia. Desde tempranas horas de este día, el ambiente en los alrededores del recinto futbolístico cambió drásticamente con el despliegue de un robusto operativo coordinado entre distintos órdenes de gobierno.

La presencia de fuerzas de seguridad es notable y extendida. Unidades de la Policía Municipal de Querétaro han establecido perímetros de vigilancia en los accesos principales y vialidades adyacentes, buscando agilizar el tránsito y prevenir cualquier incidente menor. Sin embargo, lo que más ha llamado la atención de los transeúntes y aficionados que comienzan a acercarse a la zona es la integración de elementos del Ejército Mexicano en las labores de vigilancia exterior, otorgando un carácter de máxima seguridad al evento.

Este despliegue masivo convierte al inmueble en un búnker preventivo. La estrategia busca no solo salvaguardar la integridad de los jugadores y cuerpos técnicos de ambas escuadras, sino también brindar certeza y tranquilidad a las familias mexicanas que acudirán a presenciar el duelo internacional. La visibilidad de las patrullas y los efectivos castrenses subraya la prioridad que las autoridades locales y federales otorgan a los eventos masivos en la entidad queretana, reforzando la percepción de control en un recinto que ha fortalecido sus protocolos en fechas recientes.

Cabe destacar que la coordinación interinstitucional pretende que la atención mediática y de los asistentes se mantenga exclusivamente en lo que ocurra dentro del terreno de juego. Se espera que, conforme se acerque la hora del pitazo inicial, los filtros de revisión en las puertas del estadio se intensifiquen, cumpliendo con los estándares exigidos para este tipo de compromisos internacionales donde la Selección Mexicana funge como protagonista. Los mandos encargados del operativo han enfatizado la importancia de mantener una presencia disuasiva efectiva durante todo el desarrollo del evento.

Finalmente, los aficionados que asistan al encuentro deberán tomar previsiones importantes, ya que el blindaje del recinto implica cierres parciales de circulación en las avenidas aledañas y revisiones exhaustivas en cada punto de acceso. Con este operativo de gran escala, la ciudad de Querétaro reafirma su capacidad para albergar eventos deportivos de alto perfil bajo un esquema de orden estricto, permitiendo que la afición disfrute del fútbol en un entorno controlado y pacífico.