En un acto de profunda introspección sobre el estado del Estado de Derecho, el Senado de la República fue sede de la exhibición del documental 'La libertad de Fierro'. La cinta, que narra la trágica pero resiliente historia de César Fierro, un mexicano que pasó cuatro décadas en el corredor de la muerte en Estados Unidos por un crimen que no cometió, sirvió para confrontar a los legisladores con la cruda disparidad que existe entre lo que dicta la ley y la práctica diaria de la justicia.
La obra no solo es un tributo a la resistencia humana, sino una crítica mordaz a un sistema judicial que, tanto en México como en el extranjero, a menudo opera bajo la simulación. La proyección en el recinto legislativo buscó generar un espacio de reflexión sobre cómo la justicia 'en el papel' se desmorona ante la realidad de procesos viciados, la falta de debido proceso y la ausencia de una defensa técnica adecuada. Para los asistentes, el caso de Fierro es el ejemplo máximo de cómo un error sistémico puede arrebatarle la vida y la dignidad a una persona.
Este llamado a la reflexión ocurre en un contexto nacional donde la impunidad parece ganar terreno. Información reciente destaca que la Secretaría de la Función Pública (SFP) ha archivado o dado 'carpetazo' al 92% de las denuncias presentadas contra funcionarios públicos de alto rango, una cifra que ilustra la alarmante falta de rendición de cuentas. Asimismo, el sistema judicial mexicano enfrenta críticas constantes por la existencia de jueces que no reciben castigo ante fallas evidentes, perpetuando un sistema negligente donde la corrupción y las redes de intereses particulares obstaculizan el acceso a la verdad.
Durante la presentación, se discutió cómo la 'simulación perfecta' dentro de las instituciones permite que indagatorias de alto perfil sean cerradas sin consecuencias claras, mientras ciudadanos comunes enfrentan el abandono institucional. La historia de Fierro, aunque originada en un tribunal extranjero, resuena profundamente en el México actual, donde las fallas estructurales y la opacidad en las investigaciones —que van desde redes de facturación hasta negligencias en obras públicas— amenazan con colapsar los pilares de la justicia.
Finalmente, el evento en el Senado concluyó con la premisa de que la justicia no puede ser un ideal abstracto guardado en archivos. La libertad de César Fierro debe servir como un punto de inflexión para que los legisladores impulsen cambios reales que cierren la brecha entre la ley escrita y su aplicación, garantizando que el sistema deje de ser una herramienta de simulación para convertirse en un verdadero garante de los derechos fundamentales de los mexicanos.


