La labor de un científico no siempre es glamorosa, y para un grupo de estudiantes de posgrado que pasó el verano pasado en las selvas de África, esto significó una tarea particularmente ardua: recolectar orina de chimpancés silvestres. Sin embargo, este esfuerzo ha rendido frutos al proporcionar evidencia sólida que confirma una de las teorías más debatidas en la biología evolutiva.
De acuerdo con un reporte del portal especializado Ars Technica, el análisis de estas muestras reveló que los chimpancés consumen regularmente savia de palma fermentada, la cual contiene niveles significativos de alcohol. Los resultados de las pruebas de orina mostraron la presencia de metabolitos de etanol, confirmando que los primates no solo ingieren el líquido de forma accidental, sino que los efectos del alcohol son procesados por su organismo de manera similar a la de los seres humanos.
Este hallazgo respalda la llamada "hipótesis del mono borracho" (Drunken Monkey Hypothesis). Propuesta originalmente por el biólogo Robert Dudley, esta teoría sugiere que el ancestro común de humanos y chimpancés desarrolló la capacidad genética de metabolizar el etanol. Esta adaptación habría permitido a los primates consumir frutas maduras y fermentadas que otros animales evitaban, proporcionando una ventaja calórica y de supervivencia crucial en entornos competitivos.
A menudo se pensaba que el consumo de alcohol en el reino animal era anecdótico o un error. No obstante, los datos obtenidos por los investigadores demuestran un patrón de comportamiento consistente. En regiones como Bossou, en Guinea, se ha observado a chimpancés utilizando hojas como "esponjas" para extraer savia fermentada de recipientes colocados por humanos para la recolección de vino de palma, demostrando incluso una preferencia por las bebidas con mayor contenido alcohólico.
Para la comunidad científica internacional, este estudio no solo arroja luz sobre las raíces biológicas de nuestra propia relación con el alcohol, sino que también subraya la importancia de la investigación de campo en primates para entender la antropología evolutiva. Lo que comenzó como una labor poco envidiable para los estudiantes en África, ha terminado por reescribir parte de nuestra comprensión sobre la herencia biológica que compartimos con nuestros parientes más cercanos en el reino animal.


