A pocos meses de haber asumido la titularidad del Ejecutivo Federal, Claudia Sheinbaum Pardo se encuentra en el centro de lo que diversos analistas y medios de comunicación han denominado su 'propia guerra'. No se trata solamente de un conflicto armado contra las organizaciones del crimen organizado, sino de una batalla estructural y narrativa que abarca frentes tan diversos como la reforma judicial, la consolidación de la Guardia Nacional y la defensa de la soberanía nacional frente a presiones externas de cara a la nueva relación con Estados Unidos.
El panorama de seguridad que enfrenta la mandataria es de una complejidad sin precedentes. En entidades clave como Sinaloa, Chiapas y Guerrero, los brotes de violencia han escalado de forma alarmante, poniendo a prueba la efectividad de la política de 'atención a las causas' que busca dar continuidad al proyecto iniciado por su predecesor. Sheinbaum ha sido enfática al declarar que su administración no regresará a una 'guerra frontal' al estilo del sexenio calderonista; sin embargo, la realidad territorial y la presión ciudadana exigen resultados tangibles en la reducción de homicidios y delitos de alto impacto de manera inmediata.
Dentro de este escenario, la llamada 'Guerra de Claudia' también se libra en el terreno de las instituciones. La implementación de la ambiciosa reforma al Poder Judicial representa uno de los mayores desafíos logísticos y constitucionales del México contemporáneo. Mientras la Presidenta asegura que estos cambios son necesarios para limpiar de corrupción al sistema, los mercados internacionales y la oposición mantienen una vigilancia estricta sobre la independencia judicial y el Estado de Derecho en el país.
Finalmente, existe un componente comunicativo vital en esta etapa. La mandataria debe articular una narrativa de control y orden frente a un electorado que, si bien le otorgó un mandato histórico en las urnas, se mantiene expectante ante la estabilidad económica y la paz social. La capacidad de Claudia Sheinbaum para maniobrar entre estos múltiples frentes determinará no solo el éxito de su administración en el corto plazo, sino también la viabilidad y profundidad del cambio estructural que ha prometido para la nación.



