La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, lanzó una de sus críticas más frontales hasta la fecha contra el exmandatario Felipe Calderón Hinojosa, tras conocerse la sentencia de 38 años de prisión impuesta en Estados Unidos a Genaro García Luna, quien fuera secretario de Seguridad Pública durante el sexenio calderonista. Durante su conferencia matutina en Palacio Nacional, Sheinbaum calificó como un acto de "cinismo" la postura defensiva adoptada por el expresidente ante la condena de su principal operador de seguridad.
El pronunciamiento de la jefa del Ejecutivo surge a raíz de la resolución del juez Brian Cogan en la Corte del Distrito Este de Nueva York, quien sentenció a García Luna por cargos vinculados al narcotráfico y nexos con el Cártel de Sinaloa. Sheinbaum subrayó que no se trata de un ataque personal, sino de una reflexión necesaria sobre un periodo que marcó profundamente la historia de violencia en el país. "Lo que no puede ser es el cinismo, la hipocresía", afirmó la mandataria ante los medios de comunicación, refiriéndose a las declaraciones de Calderón en las que intentó deslindarse de las acciones de su exsecretario.
La presidenta cuestionó la validez de la estrategia de seguridad implementada entre 2006 y 2012, conocida como la "Guerra contra el narcotráfico". Según Sheinbaum, es inverosímil que el entonces presidente Calderón no estuviera al tanto de las actividades ilícitas de su subordinado más cercano en materia de seguridad. "Puso al frente de la política de seguridad a un personaje que hoy está sentenciado por ser un narcotraficante", sentenció, enfatizando que este episodio debería servir como una lección para el futuro de las instituciones mexicanas y la importancia de la integridad en el servicio público.
Además, Sheinbaum hizo un llamado a la ciudadanía para que no se olvide el contexto de las decisiones que llevaron al país a una crisis de seguridad sin precedentes. Recordó que, mientras se libraba una supuesta batalla contra las organizaciones criminales, la estructura del Estado mexicano estaba infiltrada al más alto nivel. Este enfrentamiento verbal resalta la continuidad de la narrativa oficial frente al pasado reciente, consolidando la postura del gobierno actual de marcar una distancia tajante con los modelos de seguridad de las administraciones anteriores.
Por su parte, la respuesta de Calderón en redes sociales, donde afirmó que volvería a tomar las mismas decisiones en la lucha contra el crimen organizado y que no tuvo evidencia de las actividades de su secretario, fue desestimada por la presidenta como una falta de sensibilidad hacia las víctimas y el daño institucional provocado por la corrupción dentro de su gabinete.



