En un mensaje contundente durante su conferencia de prensa matutina, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, hizo un llamado directo al gobierno de los Estados Unidos para que asuma su responsabilidad en el combate al tráfico ilícito de armas de alto poder. Esta declaración surge tras los informes recientes que señalan que la gran mayoría del arsenal utilizado por el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) para enfrentar a las fuerzas armadas mexicanas tiene su origen en el mercado estadounidense.
La jefa del Ejecutivo federal cuestionó la eficacia de la cooperación bilateral si no se aborda de raíz la entrada de armamento pesado a territorio nacional. "Si nos quieren ayudar, nos pueden ayudar de muchas maneras. Una de ellas: paren la entrada de armas de Estados Unidos a México", aseveró la mandataria. Sheinbaum enfatizó que este intercambio debe ser recíproco, señalando que mientras México realiza esfuerzos significativos para frenar el trasiego de precursores químicos y fentanilo hacia el norte, Washington debe hacer lo propio con el flujo de fusiles y explosivos hacia el sur.
Durante su intervención, Sheinbaum recordó las fallidas estrategias de administraciones pasadas, haciendo especial énfasis en el operativo “Rápido y Furioso” implementado durante el sexenio de Felipe Calderón. Criticó que en aquel entonces se permitiera el ingreso controlado de armas con supuestos dispositivos de rastreo que terminaron en manos de grupos delincuenciales, quienes simplemente inutilizaron la tecnología para cometer ilícitos. "Imagínense nada más. Las recibieron los grupos delincuenciales, les quitaron el chip y las usaron", lamentó la presidenta al señalar la responsabilidad gubernamental de aquel periodo.
En contraste, la mandataria destacó que la postura de su administración mantiene la línea jurídica establecida por su predecesor, Andrés Manuel López Obrador, consistente en interponer denuncias en cortes estadounidenses contra fabricantes y distribuidoras de armas por facilitar el tráfico ilícito. Para el Gobierno de México, el hecho de que se aseguren lanzacohetes y rifles de alto calibre —muchos de ellos de uso exclusivo del Ejército de los Estados Unidos— es una prueba de que la industria armamentista vecina debe ser regulada con mayor rigor.
Finalmente, Sheinbaum subrayó que la reducción del tráfico de armas es un punto central y no negociable en el entendimiento de seguridad con Washington. Con esta postura, la presidenta reafirma que la pacificación del país y el debilitamiento de los cárteles no pueden lograrse sin una acción determinante del vecino del norte para desarmar a las organizaciones criminales que operan en México.



