La comunidad cinematográfica internacional ha cerrado filas en torno a Tricia Tuttle, la directora del Festival Internacional de Cine de Berlín, mejor conocido como la Berlinale. Una carta abierta, que comenzó a circular tras reportes sobre su posible destitución, ha alcanzado ya los 700 firmantes, quienes manifiestan una "profunda preocupación" ante la inestabilidad administrativa del certamen.
Entre las personalidades de alto perfil que han suscrito el documento se encuentran la galardonada actriz Tilda Swinton, la productora Nancy Spielberg y el director Sean Baker, recientemente reconocido con la Palma de Oro en el Festival de Cannes. A ellos se suman cineastas de gran calado internacional como el brasileño Kleber Mendonça Filho, Karim Aïnouz y Radu Jude, conformando un frente común que exige claridad sobre el futuro del festival.
La Berlinale es considerada uno de los "Tres Grandes" festivales de cine en el mundo, junto a Cannes y Venecia, y es una plataforma vital para el cine mexicano y latinoamericano. Tricia Tuttle, quien anteriormente dirigió con éxito el Festival de Cine de Londres (BFI), fue nombrada para liderar el evento alemán con la promesa de una renovación estructural y artística. No obstante, los rumores sobre su salida prematura han generado alarma entre los profesionales del sector, quienes ven en estos movimientos una amenaza a la autonomía del festival.
El documento firmado por los 700 profesionales destaca que la dirección de Tuttle es clave para navegar los retos actuales de la industria cinematográfica global. La preocupación radica en que un cambio abrupto en el liderazgo podría comprometer la visión artística y la estabilidad operativa de una institución que sirve como barómetro cultural en Europa.
Hasta el momento, los organismos gubernamentales alemanes encargados de la supervisión de la Berlinale no han emitido un comunicado oficial que desmienta o confirme los planes de despido. Mientras tanto, la lista de signatarios continúa aumentando, reflejando un consenso internacional sobre la necesidad de proteger la integridad del festival ante posibles injerencias políticas o administrativas.


