COPENHAGUE – En un movimiento táctico que redefine el panorama político del norte de Europa, la Primera Ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, ha anunciado oficialmente la convocatoria de elecciones generales anticipadas. Esta decisión, que ha captado la atención de los principales analistas internacionales, responde a una estrategia calculada para fortalecer su mandato en un momento en que su imagen pública goza de una solidez envidiable.
De acuerdo con expertos consultados por medios como el New York Times, Frederiksen busca sacar provecho de su consolidada reputación, especialmente tras haber demostrado una firmeza diplomática inusual ante potencias mundiales. El punto de inflexión más recordado en su carrera, y que hoy sirve de motor para esta convocatoria, fue su postura frente al expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, cuando este manifestó su interés en que el gobierno estadounidense comprara el territorio de Groenlandia.
Para el lector en México, es fundamental contextualizar la figura de Mette Frederiksen. Al frente del Partido Socialdemócrata, Frederiksen se convirtió en 2019 en la persona más joven en ocupar la jefatura de Estado en la historia de su país. Dinamarca es frecuentemente citada en el discurso político mexicano como el estándar de oro en sistemas de bienestar social, salud universal y combate a la corrupción, lo que otorga a este proceso electoral una relevancia especial para quienes siguen modelos de gobernanza exitosos a nivel global.
El episodio con Donald Trump, que ahora es visto como un activo electoral, ocurrió cuando Frederiksen calificó de "absurda" la intención del estadounidense de adquirir la isla ártica (que es un territorio autónomo danés). A pesar de que esto provocó la cancelación de una visita oficial de la Casa Blanca a Copenhague, la firme defensa de la soberanía nacional frente a Washington le valió un respeto generalizado entre los ciudadanos daneses y un impulso en su aprobación interna.
La convocatoria a las urnas ocurre en un contexto de retos económicos y tensiones geopolíticas en el continente europeo. Sin embargo, Frederiksen apuesta por renovar su mayoría parlamentaria antes de que el desgaste natural del poder o posibles crisis externas afecten su ventaja actual. Con esta maniobra, la mandataria no solo busca validar su gestión pasada, sino asegurar el control del timón danés para los años venideros, apoyada en el capital político obtenido al posicionarse con determinación en la escena mundial.


