El Estadio Corregidora de Querétaro, usualmente un recinto de fiesta futbolística, se transformó este miércoles en un escenario de solemnidad y respeto. Antes del silbatazo inicial del encuentro amistoso entre las selecciones de México e Islandia, las autoridades deportivas y el público presente rindieron un sentido homenaje a los 25 elementos de las Fuerzas Armadas que perdieron la vida en cumplimiento de su deber durante los recientes operativos en el occidente del país.

La ceremonia inició con el despliegue de una bandera monumental sobre el césped queretano, un acto que cobró un significado especial tras los hechos violentos registrados el pasado domingo 22 de febrero. Según los reportes oficiales, los efectivos de la Guardia Nacional y del Ejército Mexicano fallecieron durante las acciones militares llevadas a cabo en Tapalpa, Jalisco, las cuales resultaron en el abatimiento de Nemesio Oseguera Cervantes, conocido mediáticamente como 'El Mencho', líder de una de las organizaciones criminales con mayor presencia en la República.

Tras la entonación del Himno Nacional Mexicano, como marca el protocolo de los partidos del Tricolor, el sonido local solicitó a los miles de asistentes guardar un minuto de silencio. El estruendo habitual de la tribuna cesó por completo mientras los acordes de la banda de guerra del Ejército Mexicano resonaban en el inmueble, rindiendo honores a los efectivos caídos. Este acto cívico buscó reconocer el sacrificio de los uniformados en medio de la ola de violencia que sacudió a Jalisco y otros estados tras el operativo militar que culminó con la neutralización del capo.

Pese al clima de tensión generado por los recientes acontecimientos de seguridad a nivel nacional, la afición respondió con absoluto respeto. Incluso los seguidores islandeses que viajaron a la capital queretana para apoyar a su selección manifestaron sentirse seguros en la ciudad, destacando la vigilancia y la fuerte presencia de los cuerpos de seguridad en los alrededores del recinto deportivo. Por su parte, la directiva del balompié nacional ha enfatizado que el compromiso por garantizar la seguridad en los estadios se mantiene firme, con la mirada puesta en la organización del Mundial de 2026.

El homenaje en el Corregidora no solo recordó a los militares caídos en el cumplimiento del deber, sino que subrayó la compleja realidad que atraviesa el país, donde el deporte y la situación de seguridad nacional convergen en espacios públicos, exigiendo una coordinación constante entre las instituciones civiles y militares para salvaguardar la integridad de los ciudadanos durante eventos masivos.