El Departamento del Trabajo de los Estados Unidos se encuentra en medio de una crisis institucional tras revelarse una serie de denuncias por conducta inapropiada que involucran directamente al entorno familiar de su titular. La Inspección General de la agencia ha recomendado formalmente que se prohíba de manera definitiva el acceso al esposo de la Secretaria del Trabajo, Lori Chavez-DeRemer, a las oficinas centrales ubicadas en Washington D.C.
La determinación surge después de que tres mujeres, quienes se desempeñan como colaboradoras dentro del equipo político de la dependencia, presentaran quejas formales en las que denuncian haber sido víctimas de agresión sexual por parte del cónyuge de la funcionaria. Según los reportes internos, los incidentes habrían ocurrido en espacios vinculados a la actividad oficial de la secretaría, lo que motivó una investigación exhaustiva por parte del órgano de control.
Es importante contextualizar que Lori Chavez-DeRemer es una de las figuras clave en la administración federal estadounidense, encargada de supervisar las leyes laborales, los estándares de seguridad en el empleo y las políticas de remuneración en la economía más grande del mundo. Para el lector mexicano, esta situación resuena debido a la estrecha relación bilateral en materia laboral bajo el marco del T-MEC, donde la figura de la Secretaria del Trabajo juega un papel fundamental en la supervisión de acuerdos binacionales.
El informe de la Inspección General subraya que, si bien el esposo de la secretaria no ha sido procesado penalmente por las autoridades judiciales hasta esta fecha, los testimonios de las tres empleadas fueron considerados lo suficientemente sólidos para justificar la restricción de acceso. Esta medida administrativa busca garantizar la seguridad del personal y mantener un ambiente de trabajo libre de acoso, una prioridad declarada en las políticas internas de las agencias federales de la Unión Americana.
Por el momento, el Departamento del Trabajo no ha emitido un comunicado oficial detallando las implicaciones políticas que este escándalo podría tener para la continuidad de Chavez-DeRemer al frente de la institución. No obstante, el veto administrativo se mantiene firme, impidiendo que el esposo de la secretaria ingrese al edificio de la sede central en la capital estadounidense mientras se evalúan posibles pasos a seguir por parte de los órganos de ética gubernamental.


