En una manifestación visual que capturó la atención de la ciudadanía en el corazón de la capital, el Monumento a la Revolución se convirtió este miércoles en el escenario de una exigencia directa a la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum. El colectivo civil “Mexicanos al Grito de Paz” proyectó una serie de consignas luminosas instando a la mandataria a profundizar en el desmantelamiento de las redes de complicidad entre el poder público y la delincuencia organizada.

“Presidenta, sígale, rompa el pacto político-criminal”, rezaba uno de los mensajes que iluminaron la estructura histórica. La acción ocurre en un contexto de alta tensión y relevancia nacional, apenas días después de un operativo federal de gran escala que resultó en el abatimiento de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Este golpe estratégico ha sido interpretado por diversos sectores como un punto de inflexión en la estrategia de seguridad del actual sexenio.

A través de sus redes sociales, el colectivo responsable de la proyección celebró el fin de la política de “abrazos” y demandó que las acciones de inteligencia y fuerza no se detengan en los líderes criminales, sino que alcancen a los servidores públicos coludidos. “Qué bueno que se acabaron los abrazos al narco, ya hay un capo menos, faltan los de casa”, señalaron en sus publicaciones, sugiriendo que la pacificación del país requiere una depuración interna en los tres niveles de gobierno.

Paralelamente a estas expresiones ciudadanas, la presidenta Sheinbaum envió al Senado de la República un informe detallado sobre los acuerdos de seguridad alcanzados con el gobierno de Estados Unidos, encabezado por Donald Trump. En respuesta a cuestionamientos de la bancada del PAN, el Ejecutivo Federal reveló la existencia de cuatro operaciones conjuntas activas destinadas a combatir el crimen organizado transfronterizo, marcando una nueva etapa de cooperación bilateral.

El despliegue en el Monumento a la Revolución subraya la presión social que enfrenta el Gobierno Federal para mantener la ofensiva contra los grupos delictivos de alta peligrosidad. Mientras el país asimila el impacto de la caída de uno de los capos más buscados a nivel global, la exigencia ciudadana se concentra ahora en que estos éxitos operativos se traduzcan en una ruptura definitiva con la narcopolítica en México.