La Presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, desmintió de manera categórica las recientes declaraciones del mandatario estadounidense, Donald Trump, respecto a la presunta participación determinante de agencias de inteligencia de Estados Unidos en el operativo que resultó en el abatimiento de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder y fundador del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
La controversia escaló luego de que Donald Trump, durante su discurso del Estado de la Unión ante el Congreso de su país, se atribuyera gran parte del crédito por el éxito de la operación. En su alocución, el republicano sugirió que la colaboración y la presión ejercida bajo su administración fueron los factores decisivos para neutralizar al capo. No obstante, Sheinbaum aclaró durante su conferencia de prensa matutina que, si bien existe una comunicación constante entre ambos gobiernos, el éxito operativo pertenece íntegramente a las instituciones de seguridad mexicanas.
El trasfondo de esta aclaración surge tras una llamada telefónica reciente entre ambos mandatarios. Según se ha informado, Trump contactó a la presidenta mexicana con el objetivo de conocer los detalles técnicos y los pormenores de la operación táctica que terminó con la vida de uno de los criminales más buscados por la Administración de Control de Drogas (DEA). Durante dicho intercambio, Sheinbaum mantuvo una postura firme, subrayando que la ejecución y planeación de la captura fueron actos de soberanía nacional, llevados a cabo por elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) y la Secretaría de Marina (SEMAR).
La caída de “El Mencho” representa un punto de inflexión crítico en la estrategia de seguridad del actual gobierno mexicano. El CJNG se ha consolidado en la última década como una de las organizaciones criminales más poderosas y violentas del mundo, con una estructura paramilitar y redes de tráfico de fentanilo que se extienden por varios continentes. Por ello, la narrativa sobre quién lideró el golpe estratégico es un tema de alta sensibilidad política para la administración de Sheinbaum.
Analistas internacionales señalan que las afirmaciones de Trump forman parte de su habitual retórica de política exterior, diseñada para proyectar una imagen de control total sobre la seguridad regional y el combate al narcotráfico transnacional. Sin embargo, el Gobierno de México parece decidido a marcar una línea clara: la cooperación bilateral es bienvenida, pero no bajo un esquema de subordinación o reconocimiento de autoría extranjera en logros de inteligencia propia.
A pesar de la discrepancia pública sobre los créditos del operativo, la relación bilateral en materia de seguridad se mantiene en un equilibrio pragmático. México ha reiterado que cualquier esfuerzo conjunto debe basarse en el respeto mutuo a las leyes de cada país, mientras que la administración Trump continúa presionando por resultados tangibles en la reducción del flujo de narcóticos. El caso de 'El Mencho' queda así como un hito de seguridad, pero también como un nuevo capítulo de tensiones diplomáticas por la narrativa del triunfo en la guerra contra el crimen organizado.


