En un hecho que ha consternado a la opinión pública y pone en entredicho los protocolos de identificación de las fuerzas de seguridad en México, la madre de un elemento de la Guardia Nacional (GN) fallecido el pasado domingo ha denunciado irregularidades críticas en la entrega de los restos mortales de su hijo. Lo que debería ser un proceso de duelo y respeto institucional se ha transformado en una dolorosa batalla legal y administrativa ante la presunta entrega de un cuerpo equivocado.
De acuerdo con la información disponible, el conflicto estalló cuando los familiares detectaron inconsistencias físicas evidentes entre el cuerpo presentado por las autoridades y la identidad del agente caído. A pesar de las advertencias de los deudos, la madre señala que ha enfrentado presiones por parte de representantes institucionales para aceptar los restos y proceder con los servicios funerarios de manera expedita, ignorando las peticiones de verificación científica.
El caso pone de relieve las fallas sistémicas en la cadena de custodia y los procesos de medicina forense que involucran a las fuerzas armadas y cuerpos de seguridad federales. En el contexto de la crisis de identificación humana que atraviesa el país, este incidente resulta particularmente alarmante al tratarse de un servidor público muerto en cumplimiento de su deber. La familia del uniformado exige ahora el máximo rigor en los peritajes, incluyendo pruebas genéticas que brinden la certeza necesaria para honrar la memoria del fallecido.
“No pido otra cosa más que me den a mi hijo, el verdadero”, ha manifestado la madre, quien asegura que las versiones contradictorias entre los peritos y los mandos encargados del traslado han sumido a la familia en un estado de incertidumbre y angustia extrema. La falta de transparencia en el manejo del caso ha generado críticas sobre la dignidad con la que se trata a los elementos caídos y a sus familiares sobrevivientes.
Expertos en derechos humanos señalan que la identificación correcta es un derecho fundamental que el Estado debe garantizar. Hasta el momento, la Guardia Nacional no ha emitido un pronunciamiento oficial que aclare el origen del error o las medidas que se tomarán para rectificar la situación. Mientras tanto, la familia permanece a la espera de respuestas claras, exigiendo que se respete el duelo y se actúe con la ética profesional que el caso demanda para que su hijo pueda recibir una despedida digna.



