En un contexto donde la tecnología de drones redefine el campo de batalla moderno, la Guardia Nacional de Rusia (Rosgvardia) ha reportado un impacto significativo contra la infraestructura técnica de las Fuerzas Armadas de Ucrania. El incidente, ocurrido recientemente en la provincia de Járkov, resultó en la destrucción de un radar de barrido electrónico AN/TPQ-36, una de las herramientas de inteligencia y contrabatería suministradas por el gobierno de los Estados Unidos a las tropas de Kiev.
De acuerdo con la información difundida por fuentes militares y el reporte de la 116.ª Brigada de Rosgvardia, la detección del equipo fue posible gracias a las labores de reconocimiento de las unidades destacadas en la zona fronteriza. Una vez confirmada la ubicación precisa del radar —utilizado habitualmente por las fuerzas ucranianas para rastrear el origen del fuego de artillería enemigo y coordinar respuestas tácticas—, los operadores procedieron a ejecutar el ataque utilizando drones de visión en primera persona, conocidos como FPV por sus siglas en inglés.
El uso de estos dispositivos kamikaze se ha vuelto una constante en el conflicto de Europa del Este debido a su capacidad para realizar ataques de alta precisión a una fracción del costo de la tecnología que destruyen. En este caso, el radar AN/TPQ-36, un sistema diseñado para identificar posiciones de morteros y cohetes con gran exactitud, fue neutralizado tras el impacto directo de las aeronaves no tripuladas, las cuales fueron dirigidas manualmente por los operadores de la brigada hasta el objetivo.
Para los analistas internacionales y observadores en México, este tipo de enfrentamientos subraya una transformación radical en la táctica militar contemporánea: la vulnerabilidad de sistemas costosos y avanzados frente a tecnologías asimétricas y accesibles. La efectividad de los drones FPV en la destrucción de activos estratégicos occidentales plantea nuevas interrogantes sobre la seguridad de los suministros militares de la OTAN en el frente.
Hasta el momento, las autoridades de defensa ucranianas no han emitido un comunicado oficial respecto a la baja de este equipo específico en dicho sector. No obstante, el material audiovisual compartido por las fuerzas rusas muestra el momento exacto de la intercepción y posterior explosión de la unidad de radar, consolidando la narrativa de una guerra donde la superioridad técnica tradicional se enfrenta constantemente a la innovación en el uso de drones comerciales modificados para fines bélicos.
