En vísperas de las próximas conmemoraciones por el Día Internacional de la Mujer en 2026, diversas colectivas y organizaciones civiles han comenzado a trazar la ruta de acción para la jornada del 8 de marzo (8M). Como parte fundamental de estos preparativos, se ha lanzado una convocatoria abierta para participar en un taller gratuito de bordado, diseñado específicamente para la elaboración de las pañoletas emblemáticas que acompañarán las movilizaciones en las principales avenidas del país.
Esta iniciativa surge como una respuesta a la creciente necesidad de crear espacios de encuentro, seguridad y reflexión previo a la jornada de lucha. El bordado, que en la última década ha cobrado una relevancia significativa en el activismo mexicano bajo la consigna de «bordar la memoria», se presenta en esta ocasión como una herramienta pedagógica y de resistencia simbólica. El taller no solo busca enseñar la técnica técnica de la aguja y el hilo, sino también fomentar la creación en comunidad y el diálogo horizontal entre las asistentes, permitiendo que cada puntada cuente una historia de exigencia de justicia y equidad.
La relevancia de las pañoletas en el contexto del feminismo mexicano es innegable. Ya sea en los tonos violetas, que simbolizan la lucha histórica por la igualdad de derechos, o en los verdes representativos de la autonomía reproductiva, estas prendas se han convertido en el uniforme visual de millones de mujeres que año con año toman el espacio público. El taller propone una forma distinta de expresarse, donde cada participante podrá personalizar su mensaje, transformando una pieza de tela en una consigna portátil y artística que otorga identidad al contingente.
De acuerdo con la información difundida por los organizadores, la actividad está abierta a mujeres de todas las edades, sin importar si cuentan con conocimientos previos en costura. La metodología del taller apuesta por el aprendizaje colaborativo, donde las bordadoras más experimentadas comparten su saber con las principiantes. Se busca que, al finalizar las sesiones, las participantes cuenten no solo con su pañoleta lista para la marcha del 8M, sino también con una red de acompañamiento fortalecida.
Este tipo de eventos culturales y artísticos subrayan una faceta fundamental del movimiento feminista en México: la construcción de paz y sororidad a través del arte popular. La reapropiación de oficios tradicionalmente vinculados al ámbito doméstico para llevarlos a la protesta social permite resignificar las labores manuales como actos de libertad política. Los detalles logísticos sobre las sedes y los horarios específicos de registro se estarán difundiendo a través de canales oficiales, anticipando una participación masiva que refleje la vitalidad de las demandas de las mujeres mexicanas para el próximo año.



