Durante décadas, uno de los rumores más comentados de la cultura pop de principios de los años 2000 ha sido finalmente confirmado por su protagonista. La actriz y cantante Hilary Duff, recordada por su papel icónico en la serie de Disney Channel 'Lizzie McGuire', admitió recientemente haber asistido sin invitación a la premiere de la película 'Un viernes de locos' (Freaky Friday) en agosto de 2003, un evento que era protagonizado por su entonces rival, Lindsay Lohan.
Duff ofreció estas declaraciones durante su participación en el popular podcast 'Call Her Daddy', conducido por Alex Cooper, en el marco de la gira promocional de su nuevo material discográfico titulado 'Luck... or something'. La artista no solo validó el mito urbano que circuló en las revistas de espectáculos por años, sino que profundizó en los motivos personales que la llevaron a presentarse en la alfombra roja de quien consideraba su 'némesis' de la infancia.
Según relató Duff, el conflicto no era simplemente una cuestión de competencia profesional entre las dos estrellas juveniles más grandes de la factoría Disney en aquel momento. El origen de la enemistad radicaba en un mediático triángulo amoroso que involucraba al fallecido cantante de pop Aaron Carter. Duff y Lohan alternaron relaciones sentimentales con Carter a principios de la década, lo que generó una serie de fricciones y tensiones que fueron alimentadas constantemente por la prensa de la época.
'Era mi enemiga de la infancia', confesó Duff en la entrevista, recordando la intensidad de sus sentimientos cuando apenas tenía 15 años. La actriz explicó que irrumpir en el evento fue una especie de declaración de presencia en medio de lo que ella describe como una etapa de inmadurez y alta exposición mediática. No obstante, la intérprete de éxitos como 'So Yesterday' aclaró que esa etapa de hostilidad quedó en el pasado hace mucho tiempo.
Con el paso de los años, ambas estrellas lograron limar asperezas y dejar atrás los rencores de la adolescencia. Duff reveló que el conflicto se resolvió de una manera muy adulta y espontánea: compartiendo unos tragos. 'Hicimos las paces hace mucho tiempo, tomando unos shots', comentó entre risas, subrayando que actualmente existe un respeto mutuo entre ambas. Este episodio sirve como un recordatorio de las presiones que enfrentaban las jóvenes figuras de Hollywood a principios del milenio, cuyas vidas personales eran escrutadas con la misma intensidad que sus trayectorias profesionales.


