NUEVA YORK – En una jornada marcada por la expectación mediática y el rigor legislativo, la ex secretaria de Estado de los Estados Unidos, Hillary Clinton, compareció este jueves ante el Congreso de ese país para rendir testimonio oficial en el marco de la investigación que busca esclarecer la red de influencia y los delitos perpetrados por el fallecido financiero Jeffrey Epstein.

Durante la sesión, Clinton mantuvo una postura firme y objetiva frente a los cuestionamientos de los legisladores. La también ex primera dama negó categóricamente haber tenido conocimiento de los graves delitos de explotación y tráfico sexual de menores cometidos por Epstein y su colaboradora cercana, Ghislaine Maxwell. “Nunca mantuve una relación personal con ellos”, enfatizó Clinton, buscando deslindarse de cualquier vínculo que pudiera sugerir una cercanía privada o complicidad con el círculo íntimo del magnate.

La comparecencia se produce en un momento en que el sistema de justicia estadounidense enfrenta una presión renovada para identificar a todas las figuras públicas que pudieron haber facilitado o ignorado las actividades de la red de Epstein. Los interrogatorios se centraron en determinar si los encuentros públicos documentados en el pasado entre Clinton y los implicados trascendieron el ámbito diplomático o social hacia una relación de mayor profundidad, extremo que la política demócrata rechazó de manera tajante bajo juramento.

Para los observadores en México, este caso reviste una importancia especial debido a la estrecha relación bilateral y la constante vigilancia de la ética en las altas esferas del poder en América del Norte. El escándalo de Epstein ha resonado en la opinión pública mexicana como un recordatorio de los desafíos que enfrentan las instituciones para desarticular redes de trata que operan bajo el amparo de la élite global. La rendición de cuentas de figuras de la talla de Clinton es vista como un paso significativo en la transparencia judicial del país vecino.

Actualmente, Ghislaine Maxwell cumple una condena de 20 años de prisión tras ser hallada culpable de colaborar en el reclutamiento de menores. Por su parte, el Congreso de los Estados Unidos ha manifestado que continuará con las pesquisas para documentar los fallos sistémicos que permitieron a Epstein evadir la justicia durante años. Con esta declaración, Hillary Clinton intenta cerrar un capítulo de especulaciones sobre su figura, mientras el proceso legislativo sigue su curso para hacer justicia a las víctimas del caso.