En un acto que rompe con décadas de tradición institucional, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) protagonizó un evento histórico al realizar una sesión pública fuera de la Ciudad de México. El escenario elegido para este hito fue la plaza principal del municipio de Tenejapa, en el estado de Chiapas, donde los integrantes del máximo tribunal se reunieron frente a una multitud compuesta en su gran mayoría por pobladores de comunidades indígenas de la región.

Esta es la primera vez que el pleno de la Corte traslada sus funciones jurisdiccionales a un espacio abierto y público lejos de su sede habitual en el Centro Histórico de la capital del país. La iniciativa busca no solo descentralizar la percepción del sistema de justicia, sino también establecer un puente directo de comunicación y visibilidad con los pueblos originarios, quienes históricamente han enfrentado barreras de acceso a las instituciones legales de nivel federal.

El evento en Tenejapa se desarrolló en un ambiente de respeto y expectación. Bajo el cielo chiapaneco y rodeados por la cotidianidad de la comunidad, los ministros llevaron a cabo sus deliberaciones, permitiendo que los habitantes locales observaran de cerca los procesos y el rigor con el que se analizan los temas de constitucionalidad en México. Este ejercicio de transparencia proactiva pretende humanizar la figura de los juzgadores y demostrar que la Constitución tiene efectos tangibles incluso en las zonas más remotas del país.

Expertos en derecho constitucional señalan que este tipo de sesiones itinerantes son fundamentales para fortalecer el Estado de Derecho en una nación tan diversa como México. Al salir del recinto de la calle Pino Suárez, la Corte reconoce simbólicamente la pluralidad cultural y la importancia de que la justicia sea accesible, comprensible y cercana a todos los sectores sociales, especialmente a aquellos que han sido marginados por la distancia geográfica y las diferencias lingüísticas.

La sesión en Tenejapa no solo queda registrada como un dato estadístico en los anales del Poder Judicial, sino como un precedente de apertura institucional. Con este gesto, la Suprema Corte envía un mensaje claro sobre la necesidad de una justicia inclusiva que reconozca la realidad de los estados y la dignidad de las comunidades indígenas como parte esencial del tejido democrático mexicano.