BUENOS AIRES, ARGENTINA — En una escena que capturó la atención de transeúntes y medios internacionales, integrantes de la organización ambientalista Greenpeace protagonizaron una inusual protesta frente a las puertas del Congreso de la Nación Argentina. Sentados sobre inodoros instalados de forma improvisada en la vía pública, los activistas enviaron un mensaje directo y tajante a los legisladores: "Senadores, no se caguen en el agua".
La manifestación tuvo lugar apenas unas horas antes de que el Senado iniciara el debate sobre una polémica propuesta de reforma a la actual Ley de Glaciares. El núcleo del conflicto reside en la intención de redefinir el concepto de las zonas periglaciares, aquellas áreas de suelo congelado que no son glaciares en sí mismos, pero que actúan como reguladores hídricos fundamentales para el ecosistema.
De acuerdo con la propuesta legislativa, se busca establecer nuevos criterios técnicos para determinar si estas zonas cumplen o no con una función hídrica relevante. Para los defensores del medio ambiente, este cambio terminológico y normativo representa un retroceso peligroso que podría dejar desprotegidas vastas áreas de alta montaña, abriendo la puerta a actividades industriales y extractivas, como la minería a gran escala, en ecosistemas anteriormente intocables.
Durante el despliegue, los miembros de Greenpeace señalaron que cualquier modificación que debilite la protección actual pone en riesgo el acceso al agua potable para millones de personas, especialmente en un contexto de crisis climática global donde las reservas de agua dulce son cada vez más escasas. "El agua de los glaciares no se negocia", enfatizaron los voceros de la organización durante la intervención urbana.
La protesta, sin embargo, fue breve. Elementos de seguridad y autoridades locales procedieron a disolver la concentración y retirar los inodoros y carteles poco antes de que los legisladores ingresaran al recinto para la sesión programada. A pesar del desalojo, el impacto visual de la protesta logró posicionar el tema en la agenda pública nacional e internacional, generando un intenso debate en redes sociales.
Para el público en México, este conflicto resuena con las constantes luchas sociales por la defensa del territorio y la soberanía de los recursos naturales frente a megaproyectos. Aunque la geografía mexicana es distinta, la tensión entre el desarrollo económico por desregulación y la preservación de fuentes vitales de agua es un tema de alta sensibilidad política que también define la agenda ambiental en territorio mexicano.
Hasta el cierre de esta edición, la discusión en el Congreso argentino continúa bajo una fuerte presión social y el escrutinio de organismos internacionales, quienes observan de cerca el destino de una de las reservas de agua dulce más importantes del Cono Sur.

