La comunidad católica internacional se encuentra nuevamente en el centro de la controversia tras la revelación de una investigación de alto perfil. El obispo Emanuel Hana Shaleta, titular de la Eparquía Caldea de San Pedro el Apóstol, ha presentado su renuncia ante las autoridades eclesiásticas luego de que salieran a la luz acusaciones graves que incluyen malversación sustancial de fondos y mala conducta sexual.
Según los informes difundidos inicialmente por el portal de noticias eclesiásticas The Pillar este 19 de febrero, las indagaciones sobre el comportamiento de Shaleta habrían derivado en su separación del cargo. El prelado, quien dirigía una jurisdicción con sede en San Diego, California, y con influencia en diversas comunidades de la región, enfrenta ahora un proceso interno que pone en duda la integridad de su gestión financiera y personal durante su mandato.
El caso de Shaleta es particularmente sensible debido a la naturaleza dual de las acusaciones. Por un lado, la malversación de recursos sugiere un manejo irregular de las donaciones y activos de la eparquía, lo que afecta directamente la confianza de los feligreses en la administración de los bienes de la Iglesia. Por otro lado, las denuncias de conducta sexual inapropiada se alinean con las problemáticas que el Papa Francisco ha intentado erradicar mediante la implementación de protocolos más estrictos de transparencia y rendición de cuentas, como la constitución apostólica 'Vos Estis Lux Mundi'.
Para la audiencia en México, país con una profunda tradición católica y donde los escándalos eclesiásticos suelen tener un impacto social y mediático considerable, este suceso refuerza el debate sobre la necesidad de auditorías externas y mecanismos de protección eficaces dentro de las instituciones religiosas. Aunque el obispo operaba principalmente en territorio estadounidense, la cercanía geográfica y los vínculos culturales entre las diócesis fronterizas mantienen a la opinión pública mexicana alerta ante este tipo de irregularidades.
Hasta el momento, no se ha detallado el monto exacto del presunto desfalco ni se han brindado pormenores específicos sobre las víctimas relacionadas con la mala conducta sexual. Se espera que en las próximas semanas la Santa Sede emita un pronunciamiento oficial confirmando los términos de la renuncia y delineando los pasos a seguir para el nombramiento de un sucesor que tome las riendas de la eparquía en medio de este entorno de crisis institucional.


