En el vibrante panorama gastronómico de la Ciudad de México, el nombre de Lula Martín del Campo destaca como un símbolo de constancia, identidad y liderazgo. La chef, que actualmente encabeza tres de los conceptos más relevantes de la capital —Cascabel, Marea y La barra de al lado—, se ha consolidado no solo por su talento frente al fogón, sino por su capacidad de construir redes de apoyo y mentoría dentro de la industria culinaria.
Para Martín del Campo, la cocina es un espacio de intercambio constante. Bajo la premisa de cocinar entre amigas y mentoras, la chef subraya que el éxito en el sector no es un camino solitario. En un entorno profesional que exige precisión y resistencia, el acompañamiento de otras figuras femeninas ha sido determinante para fortalecer su visión y proyectar sus valores. Este enfoque colaborativo permite que el conocimiento fluya de generación en generación, asegurando que las técnicas tradicionales y la innovación caminen de la mano.
Sus proyectos actuales reflejan esta diversidad de pensamiento. En Cascabel, la chef rinde un homenaje a los ingredientes de la milpa y a la herencia cultural de México. Por otro lado, en Marea, el enfoque se desplaza hacia la sustentabilidad y el respeto por los productos marinos, mientras que La barra de al lado propone una experiencia más informal y directa con el comensal. Cada espacio es una extensión de su filosofía: el respeto absoluto al producto y la importancia de la trazabilidad en cada ingrediente.
El contexto actual de la gastronomía mexicana demanda figuras que, además de ofrecer excelencia en el servicio, asuman una responsabilidad social y cultural. Lula Martín del Campo cumple con este perfil al integrar en su equipo a jóvenes talentos y al trabajar de cerca con productores locales, garantizando un ciclo de comercio justo que beneficia a toda la cadena de valor. Su labor es un testimonio de cómo el liderazgo femenino está transformando las cocinas profesionales en espacios de aprendizaje y crecimiento mutuo.
Al final del día, la propuesta de Lula va más allá de un menú degustación; se trata de una narrativa sobre la comunidad y el reconocimiento de quienes la precedieron. Con una trayectoria sólida y una visión clara hacia el futuro, la chef continúa siendo una pieza clave para entender la evolución de la cocina mexicana contemporánea, donde la amistad y la mentoría son ingredientes indispensables en su receta para el éxito.


