La noche del miércoles, las inmediaciones de los estudios Paramount en Los Ángeles fueron sede de una movilización que captó la atención de la industria cinematográfica internacional. Un grupo de aproximadamente 25 manifestantes se congregó durante la premiere de la próxima entrega de la saga de terror 'Scream 7', lanzando un llamado enérgico al boicot de la cinta y del servicio de streaming Paramount+ en solidaridad con Palestina y con la actriz mexicana Melissa Barrera.

El contingente, equipado con banderas, tambores y megáfonos, se posicionó estratégicamente alrededor de las instalaciones del estudio. Entre las consignas coreadas se escucharon frases como “Paramount, Paramount, ¿qué es lo que ocultas?”, en referencia a la reciente controversia que rodea a la producción. La protesta surge como respuesta directa al despido de Barrera, quien fue la figura central de las dos entregas anteriores de la franquicia y cuya salida se debió a sus publicaciones en redes sociales sobre el conflicto en la Franja de Gaza, las cuales fueron calificadas de antisemitas por la productora Spyglass Media Group.

Para el público mexicano, la situación ha generado un eco particular. Melissa Barrera, originaria de Monterrey, Nuevo León, es considerada una de las actrices nacionales más exitosas en Hollywood actualmente, tras consolidar su carrera en producciones como 'In the Heights'. Su despido ha sido interpretado por sus seguidores y por los manifestantes como un acto de censura y una violación a la libertad de expresión, lo que ha impulsado el movimiento de protesta bajo el lema 'Stand For Free Speech' (Defiendan la libertad de expresión).

Este incidente agrava la crisis que atraviesa 'Scream 7'. Tras la salida forzada de Barrera, la producción sufrió la baja de su otra protagonista, Jenna Ortega, quien oficialmente abandonó el proyecto por conflictos de agenda, aunque el momento de su retiro alimentó las especulaciones sobre una posible solidaridad con su compañera. Posteriormente, el director Christopher Landon también renunció a la cinta, describiéndola como un sueño que se tornó en pesadilla.

La manifestación concluyó sin reportes de incidentes violentos, pero dejó un mensaje claro para la industria: el descontento de una base de fans que vincula los derechos humanos con el consumo de entretenimiento. Hasta el momento, los directivos de Paramount no han emitido una respuesta oficial ante las demandas de los manifestantes en California.