Un grupo de manifestantes se congregó la noche del miércoles a las afueras de las instalaciones de Paramount Studios en Los Ángeles, California, para exigir un boicot contra la producción de la cinta de terror “Scream 7”. La movilización se llevó a cabo como una muestra de apoyo a Palestina y en rechazo directo al polémico despido de la actriz mexicana Melissa Barrera, quien fuera la protagonista de las entregas más recientes de la franquicia.
Aproximadamente 25 personas se posicionaron en puntos estratégicos alrededor del lote de los estudios, portando banderas, tambores y megáfonos. Los asistentes lanzaron consignas directas contra la administración del estudio, escuchándose cánticos como “Paramount, Paramount, ¿qué estás ocultando?”. Las exigencias de los protestantes se centraron en la defensa de la libertad de expresión y en un llamado masivo para cancelar el servicio de streaming Paramount+.
Para el público mexicano, este conflicto tiene una relevancia especial, ya que Melissa Barrera, originaria de Monterrey, Nuevo León, se había consolidado como una de las figuras latinas más influyentes en el cine comercial estadounidense actual. Su salida de la saga de Ghostface se produjo tras una serie de publicaciones en redes sociales donde la actriz manifestaba su postura respecto al conflicto en Gaza. Esto derivó en su remoción del proyecto por parte de la productora Spyglass, decisión que ha generado una ola de críticas internacionales y acusaciones de censura corporativa.
Durante la manifestación, los participantes instaron a los seguidores de la saga a no consumir los productos de la empresa hasta que se tome una postura diferente respecto a los derechos humanos y la libertad de los artistas para expresar sus opiniones políticas. El despliegue captó la atención de los medios locales, intensificando el escrutinio sobre el futuro de la séptima entrega de la popular serie cinematográfica, que ha enfrentado diversas complicaciones tras la salida de sus figuras principales.
Hasta el momento, los representantes de Paramount no han emitido una declaración oficial respecto a las protestas o al llamado al boicot. Sin embargo, la situación continúa alimentando el debate global sobre los límites de la libertad de expresión en Hollywood y el impacto de las posturas geopolíticas en la industria del entretenimiento.

