Para el futbol mexicano, la eterna comparación con el sistema de desarrollo de los Estados Unidos suele ser un tema de debate intenso en mesas de análisis y entre la afición. Sin embargo, para Andrés Lillini, actual director de Selecciones Menores de la Federación Mexicana de Futbol (FMF), la realidad es contundente: México mantiene una hegemonía clara en cuanto a la formación de futbolistas se refiere, superando los esfuerzos realizados en la Major League Soccer (MLS).

Durante su participación en el segundo Congreso de la FMF, el extécnico de los Pumas de la UNAM fue enfático al señalar que, a pesar del crecimiento mediático y económico del futbol estadounidense, el trabajo en las Fuerzas Básicas de los clubes mexicanos sigue siendo superior. Según el directivo argentino, esta ventaja competitiva no es circunstancial, sino el resultado de pilares sólidos que se han construido y perfeccionado a lo largo de los años en el territorio nacional.

"Tengo una opinión muy particular: México está muy por encima del trabajo en categorías menores que Estados Unidos. Por estructura, metodología y capacitación de los entrenadores", declaró Lillini ante los asistentes, destacando que el sistema mexicano ofrece un ecosistema más completo para el desarrollo integral del jugador juvenil que el modelo de academias que actualmente impera en el país vecino.

Uno de los puntos clave abordados por el directivo fue la composición de los actuales representativos nacionales. Lillini buscó desmitificar la idea de que el éxito de las categorías inferiores dependa exclusivamente de jugadores formados en el extranjero o captados de ligas foráneas. Explicó que el 80 por ciento de las selecciones juveniles siguen nutriéndose de elementos que militan y se desarrollan en equipos de la Liga MX. Como ejemplo, citó el caso del reciente Mundial Sub-20, donde la gran mayoría del plantel provenía del torneo local, con apenas un par de excepciones como Emanuel Ochoa y Obed Vargas.

Precisamente, la labor de Lillini ha sido fundamental en la denominada "operación reclutamiento". El directivo ha sido pieza clave para que futbolistas con doble nacionalidad, pretendidos activamente por la federación estadounidense, elijan finalmente representar a México. Jugadores como Obed Vargas y Brian Gutiérrez son testimonio de esta estrategia exitosa que busca asegurar el talento joven antes de que opte por el conjunto de las barras y las estrellas.

En un momento donde el futbol mexicano busca reafirmar su identidad y competitividad en la región, las palabras de Lillini envían un mensaje de confianza hacia el trabajo interno. La apuesta institucional es clara: profesionalizar aún más la capacitación de los técnicos formadores para que la distancia metodológica con los competidores internacionales siga siendo el principal activo del balompié nacional de cara al futuro.