Las federaciones de futbol de México y Portugal han reafirmado de manera oficial su firme intención de llevar a cabo el encuentro amistoso pactado para el próximo 28 de marzo en la Ciudad de México. A través de un comunicado conjunto emitido este miércoles, ambas instituciones subrayaron que prevalece un "deseo mutuo" para que el Coloso de Santa Úrsula sea el escenario de este importante duelo de preparación rumbo a la Copa del Mundo de 2026.

Este pronunciamiento surge tras un periodo de incertidumbre generado el pasado martes, cuando la Federación Portuguesa de Futbol (FPF) reveló que se encontraba evaluando la viabilidad del viaje de su selección nacional. En aquel momento, el organismo europeo expresó su preocupación por la "delicada situación" de seguridad y los recientes episodios de violencia que atraviesa México, lo que puso momentáneamente en duda la realización del cotejo estelar.

No obstante, la FPF aclaró que mantiene un seguimiento "permanente y atento" a la evolución de los acontecimientos en el país. Para ello, la federación lusa destacó que las indicaciones del Gobierno de Portugal son fundamentales y determinantes para validar el desplazamiento de su comitiva. "La seguridad de los jugadores, el equipo técnico, el personal y los aficionados es la prioridad absoluta, y ese es el criterio que guía todas las evaluaciones", sentenció el organismo, asegurando que existe una excelente relación institucional con la Federación Mexicana de Futbol (FMF).

El partido programado para finales de marzo cobra una relevancia especial para la afición mexicana, ya que está proyectado como parte de las celebraciones por la reapertura del Estadio Azteca. Tras someterse a un exhaustivo proceso de remodelación para cumplir con los estándares de la FIFA, el histórico inmueble se prepara para recibir la inauguración del Mundial 2026 el 11 de marzo, con el choque entre México y Sudáfrica.

Por ahora, la logística se mantiene sin cambios. La FPF reiteró sentirse "honrada" por la invitación para participar en la reinauguración de uno de los estadios más emblemáticos del balompié mundial, reconociendo el simbolismo que representa este enfrentamiento en el marco de su propia preparación internacional. Se espera que en las próximas semanas continúe el monitoreo coordinado entre las autoridades gubernamentales y deportivas para garantizar el desarrollo pacífico del evento.