En un hito sin precedentes para las finanzas nacionales, la Secretaría de Economía informó que la Inversión Extranjera Directa (IED) en México alcanzó una cifra récord de 40,800 millones de dólares durante el cierre del ciclo 2025. Este resultado no solo supera las proyecciones más optimistas de los analistas financieros, sino que posiciona al país como uno de los destinos predilectos para el capital internacional en el complejo panorama económico actual.
El dato más relevante del informe oficial destaca que los denominados 'nuevos capitales' se duplicaron en comparación con los periodos anteriores. Este indicador es fundamental para los especialistas, ya que representa la llegada de dinero fresco y la creación de nuevas empresas o proyectos productivos, a diferencia de la reinversión de utilidades de empresas que ya operan en territorio nacional. Este dinamismo sugiere una confianza renovada por parte de los inversionistas extranjeros en la certidumbre jurídica y la infraestructura logística de México.
Expertos en la materia señalan que este flujo histórico de divisas está estrechamente vinculado a la consolidación de México dentro de las cadenas de suministro globales. El fenómeno de la relocalización de empresas, conocido como nearshoring, ha sido un motor determinante para alcanzar estos niveles de inversión, impulsado principalmente por la solidez del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) y la ubicación geográfica estratégica del país respecto al mercado norteamericano.
La Secretaría de Economía enfatizó que este incremento en la captación de recursos se ha distribuido en sectores clave como la manufactura avanzada, la industria automotriz y el desarrollo tecnológico. La llegada de estos 40,800 millones de dólares no solo representa un fortalecimiento de las reservas internacionales, sino que se traduce en una mayor generación de empleos formales y una derrama económica que beneficia a diversas regiones del país, especialmente en el norte y el bajío mexicano.
Este récord histórico envía una señal de estabilidad al mundo, confirmando que México mantiene un entorno propicio para el desarrollo de negocios a largo plazo. No obstante, las autoridades señalaron que el reto para los próximos años será mantener este ritmo de crecimiento y asegurar que la infraestructura energética y de comunicaciones esté a la altura de la demanda de las nuevas corporaciones que han decidido apostar por el talento y los recursos mexicanos.



