En un movimiento estratégico para la agenda de seguridad binacional, el titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), Juan Ramón de la Fuente, sostuvo una reunión de alto nivel con Sara Carter, directora de la Oficina de Política Nacional de Control de Drogas de Estados Unidos (ONDCP). El encuentro, celebrado apenas cinco días después del operativo donde se confirmó la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias 'El Mencho', líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), marca una nueva etapa en la coordinación operativa entre ambos países.

Durante la sesión, en la que también participó el embajador estadounidense Ronald Johnson, se priorizó la necesidad de fortalecer el combate al tráfico de fentanilo y otras drogas sintéticas que han generado una crisis de salud pública en la región. El canciller De la Fuente subrayó que el objetivo central es desarticular de manera profunda las cadenas de suministro y golpear las estructuras logísticas de las organizaciones criminales transnacionales que operan en la frontera norte.

Uno de los puntos medulares de esta reunión fue la firma de un memorándum de entendimiento orientado al intercambio de información de inteligencia financiera. Esta herramienta busca asfixiar económicamente a los grupos delictivos mediante el rastreo y bloqueo de flujos de capital ilícito, complementando así las acciones de seguridad en campo. El gobierno mexicano enfatizó que este seguimiento estratégico se realiza bajo un marco de respeto irrestricto a la soberanía nacional, permitiendo proteger a las comunidades de ambos lados de la frontera.

La visita de la denominada 'zar antidrogas' no fue fortuita. Previo a su encuentro con la SRE, Carter mantuvo diálogos con autoridades militares y de seguridad en Palacio Nacional para evaluar el impacto de la caída de 'El Mencho' el pasado 22 de febrero. Este suceso ha generado ondas expansivas en el territorio nacional, provocando incluso la suspensión de eventos públicos como la Feria Internacional de la Pirotecnia en Michoacán, ante el temor de posibles represalias o reajustes violentos dentro de los grupos delictivos.

Finalmente, la cancillería reafirmó su compromiso de mantener una política de prevención del consumo de drogas y un combate frontal a la venta ilegal de armas, un factor que México considera determinante en la capacidad de fuego de los cárteles. Con este diálogo, México y Estados Unidos buscan consolidar un frente común que no solo se limite a la captura de objetivos prioritarios, sino a la degradación total de las redes de narcotráfico.