Las agencias de seguridad de Estados Unidos han redefinido su estrategia en la lucha contra el narcotráfico transnacional, enfocándose ahora en el desmantelamiento integral de las organizaciones criminales más allá de la captura de sus líderes visibles. Bajo esta nueva premisa, el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) se encuentra bajo la lupa constante de una red de inteligencia que busca asfixiar sus operaciones desde la raíz.

La Administración para el Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés) ha sido enfática al señalar que la eliminación o captura de un alto mando no garantiza el fin de la red delictiva. La experiencia histórica dicta que, si la infraestructura se mantiene, el grupo criminal tiende a regenerarse. Por ello, la Fuerza de Tarea Interagencial Conjunta (JIATF-CC) ha intensificado el procesamiento de información crítica sobre los mandos regionales y los operadores financieros que sostienen la maquinaria del CJNG en ambos lados de la frontera.

Fuentes del Departamento de Justicia (DoJ) aseguran que el conocimiento sobre la organización es más profundo que nunca. “Sabemos cómo operan y la manera en que se comportan, sabemos quiénes son y dónde están”, afirmó una fuente oficial consultada. Este nivel de vigilancia no se limita a las zonas de control tradicionales, sino que se extiende a todas las células activas, permitiendo un mapeo detallado de la jerarquía y los movimientos de quienes ejecutan las órdenes en el terreno.

Por su parte, el Buró Federal de Investigaciones (FBI) mantiene un frente abierto centrado en el músculo económico y logístico de la organización en territorio estadounidense. Las indagatorias actuales se concentran específicamente en el lavado de dinero, el tráfico ilícito de armas hacia México y las complejas redes logísticas que permiten la distribución masiva de narcóticos. El objetivo fundamental es golpear el flujo de capital que permite al cártel mantener su capacidad de fuego y su estructura de corrupción.

Esta coordinación binacional representa un giro relevante para la seguridad en México. La estrategia de las agencias estadounidenses busca que, a través del intercambio de inteligencia y el seguimiento de activos, se logre una desarticulación efectiva que impida la sucesión de mandos. Al atacar simultáneamente los activos financieros y las rutas de suministro, se pretende debilitar de forma permanente la capacidad operativa de uno de los grupos delictivos con mayor presencia en el territorio mexicano.