Mike Tindall, exestrella del rugby inglés y esposo de Zara Phillips —nieta de la fallecida reina Isabel II y sobrina del rey Carlos III—, se encuentra en el centro de una tormenta mediática tras ser captado utilizando una gorra con el lema 'Make England Great Again' (Hagamos a Inglaterra Grande de Nuevo). El gesto, que imita claramente el famoso eslogan de campaña de Donald Trump, ocurrió apenas momentos después de que la selección de Inglaterra sufriera una estrepitosa derrota ante Irlanda en el prestigioso torneo de las Seis Naciones.
La elección del accesorio por parte de Tindall ha sido calificada por diversos sectores y usuarios en redes sociales como 'insensible' y 'fuera de lugar', no solo por el contexto deportivo, sino por las implicaciones políticas que conlleva. En el mundo del rugby, el torneo de las Seis Naciones es considerado la competencia anual más importante del hemisferio norte, y la derrota ante el conjunto irlandés fue particularmente humillante para la afición inglesa, que esperaba un desempeño digno de su equipo nacional.
Para el público en México, es importante precisar quién es Mike Tindall. Además de ser un histórico capitán de la selección de rugby de Inglaterra y campeón del mundo en 2003, su relevancia actual proviene de su vínculo con la monarquía británica. Al estar casado con la hija de la princesa Ana, Tindall es una figura pública constante en eventos oficiales. Aunque no posee un título nobiliario, se espera que los allegados a la familia real mantengan una postura neutral y alejada de cualquier simbolismo que pueda interpretarse como una declaración política, razón por la cual el uso de esta prenda ha causado incomodidad en los círculos cercanos al Palacio de Buckingham.
Las críticas no se hicieron esperar en las plataformas digitales. Mientras algunos defensores sugieren que se trató de una broma sarcástica sobre el bajo nivel actual del rugby inglés, la gran mayoría de los comentarios señalan que la parodia del movimiento 'MAGA' estadounidense es una distracción innecesaria. El incidente ha reavivado el debate sobre la conducta pública de los miembros de la familia real y la imagen que proyectan en eventos de alto perfil internacional.
Hasta el momento, Tindall no ha emitido un comunicado oficial para aclarar si el uso de la gorra fue una mofa deliberada o simplemente un descuido. Sin embargo, el revuelo generado demuestra que, en el clima político actual, incluso una prenda de vestir puede convertirse en un foco de conflicto para las figuras vinculadas a las instituciones más tradicionales del Reino Unido.



