La figura de Sarah Ferguson, conocida popularmente como 'Fergie', vuelve a ocupar los titulares internacionales, pero esta vez lejos del protocolo de los palacios londinenses. La exduquesa de York, de 66 años, ha sido localizada en un exclusivo retiro de bienestar en el condado de Donegal, Irlanda, buscando refugio emocional en un momento que sus allegados califican como un estado de salud 'frágil'.

Este viaje de emergencia ocurre en un contexto de alta tensión para la monarquía británica. La partida de Ferguson del Reino Unido se dio de forma repentina, coincidiendo con el incremento de las críticas y el escrutinio público sobre su relación, y la de su exesposo, el príncipe Andrés, con el financiero estadounidense Jeffrey Epstein. La situación alcanzó un punto de no retorno tras el arresto de Epstein la semana pasada, lo que ha generado una tormenta mediática sobre los círculos sociales más íntimos de la pareja.

Para el lector en México, es importante recordar que Sarah Ferguson fue una de las figuras más mediáticas de la familia real británica tras su matrimonio con el príncipe Andrés, hijo de la fallecida reina Isabel II. Aunque se divorciaron en la década de los 90, Ferguson y Andrés han mantenido una relación sumamente cercana, compartiendo incluso la misma residencia. Esta proximidad ha provocado que la duquesa se vea salpicada por las acusaciones y controversias que rodean a su exmarido en el marco del caso Epstein.

El retiro en el que se encuentra Ferguson en Donegal es conocido por ofrecer privacidad absoluta y terapias de sanación integral, elementos que la duquesa parece necesitar ante la crisis de reputación y el estrés derivado del proceso legal en curso. Fuentes cercanas reportan que la decisión de abandonar territorio británico fue una medida de protección ante el asedio constante de la prensa local, que busca respuestas sobre la profundidad de su amistad con el polémico magnate.

Hasta ahora, las oficinas de representación de la duquesa no han emitido comunicados oficiales respecto a su paradero. Sin embargo, este movimiento es interpretado por analistas internacionales como una estrategia de contención para alejarse del epicentro de uno de los escándalos de abuso y tráfico de influencias más graves de los últimos años, el cual continúa sacudiendo los cimientos de la élite global.