La capital de Rusia, Moscú, se encuentra actualmente sumergida bajo un manto blanco que ha desafiado todas las estadísticas meteorológicas de la era moderna. De acuerdo con los reportes de las estaciones de monitoreo climático, la metrópoli ha superado oficialmente su nivel máximo de acumulación de nieve, marcando un hito histórico que no se veía en los últimos 72 años. Este fenómeno ha capturado la atención internacional debido a la magnitud de las precipitaciones que han transformado el paisaje urbano y puesto a prueba la infraestructura de la ciudad.

Hasta antes de este evento, el nivel máximo absoluto de nieve en la capital rusa se mantenía en los 77 centímetros de profundidad, una cifra que fue fijada el 26 de marzo de 2013. Sin embargo, las intensas tormentas de los últimos días han empujado los niveles de nieve por encima de esa marca histórica, estableciendo una nueva referencia para los registros climatológicos de la región. Las autoridades meteorológicas han confirmado que esta es la acumulación más significativa para este periodo específico desde mediados del siglo pasado.

Para poner esta situación en perspectiva para el público mexicano, una acumulación de nieve superior a los 77 centímetros es un evento extraordinario. En México, donde las nevadas son poco frecuentes y se limitan principalmente a zonas serranas o estados del norte como Chihuahua y Coahuila, una precipitación de esta magnitud paralizaría por completo cualquier centro urbano. En Moscú, a pesar de ser una ciudad diseñada para el frío extremo, estos niveles récord han obligado a las autoridades a redoblar esfuerzos en las tareas de limpieza y despeje de vialidades.

El impacto de la nevada no se limita únicamente al registro estadístico. El transporte terrestre y las operaciones aeroportuarias han experimentado retrasos significativos, mientras que miles de operarios trabajan en turnos continuos para retirar las toneladas de nieve acumuladas en plazas y avenidas principales. Expertos señalan que este tipo de eventos extremos son recordatorios de la volatilidad climática actual, donde los récords de décadas de antigüedad están siendo superados con mayor frecuencia.

Mientras las autoridades continúan monitoreando el avance de los frentes fríos, la ciudad de Moscú se mantiene en alerta para garantizar que los servicios básicos, especialmente la calefacción y el suministro eléctrico, operen sin interrupciones ante este histórico desafío invernal.