En una operación de alta precisión táctica, elementos del Ejército Mexicano lograron cercar las rutas de escape de Nemesio Oseguera Cervantes, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), en el municipio de Tapalpa, Jalisco. El despliegue, que movilizó a unidades de élite de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), se centró en un exclusivo fraccionamiento de lujo ubicado en esta zona serrana, conocida por ser uno de los destinos turísticos más relevantes del estado por su estatus de Pueblo Mágico.
De acuerdo con los reportes derivados de la intervención, las fuerzas federales ejecutaron un cerco perimetral estratégico que impidió cualquier intento de repliegue por parte del grupo de seguridad del capo. Tapalpa se convirtió en el escenario de una operación crítica cuando las autoridades detectaron la presencia del objetivo prioritario en una de las residencias de alta plusvalía del sector. El operativo fue diseñado para cortar de manera inmediata las vías de comunicación y escape que conectan la zona residencial con las brechas forestales de la sierra, las cuales suelen ser utilizadas por el crimen organizado para desaparecer en la geografía accidentada de la región.
El uso de inteligencia militar avanzada permitió identificar con antelación los puntos vulnerables y las rutas de salida que el líder criminal solía utilizar para evadir la justicia en ocasiones previas. En esta intervención, la rapidez del despliegue y el control total de los accesos principales al fraccionamiento de lujo fueron determinantes para neutralizar la capacidad de reacción de los escoltas del líder del CJNG. Según los informes disponibles, el sitio donde fue hallado el objetivo antes de ser abatido era una propiedad que operaba bajo un esquema de máxima discreción y seguridad privada.
Este operativo representa un golpe de alto impacto a la estructura de mando del cártel, una de las organizaciones con mayor capacidad de fuego y presencia territorial en el país. El estado de Jalisco ha sido históricamente el bastión central de este grupo, y la incursión en zonas residenciales de lujo pone de manifiesto la sofisticación de los escondites utilizados por los altos mandos de la organización para mimetizarse en entornos urbanos y exclusivos.
Tras los eventos, las autoridades federales han mantenido un estricto dispositivo de vigilancia en la periferia de Tapalpa y municipios colindantes para prevenir posibles actos de represalia o bloqueos en las carreteras estatales. La Sedena ha reforzado la presencia de efectivos en la región sur del estado, mientras que las investigaciones continúan para desarticular los nodos logísticos que facilitaban la estancia del capo en áreas de difícil acceso. Este evento marca un punto de inflexión en la estrategia de seguridad nacional contra los objetivos prioritarios del narcotráfico en México.


