Islamabad ha elevado la tensión en Asia Central tras confirmar una serie de ataques aéreos coordinados en territorio afgano. Las Fuerzas Armadas de Pakistán hicieron públicas este día las imágenes aéreas que documentan los bombardeos realizados contra objetivos estratégicos en la capital, Kabul, así como en las provincias de Kandahar y Paktia. Esta acción militar marca uno de los puntos más críticos en la relación bilateral reciente entre ambos países vecinos.

En una comparecencia ante la televisión nacional, el ministro de Información de Pakistán, Attaullah Tarar, validó la autenticidad de las operaciones y detalló que los objetivos principales fueron instalaciones militares controladas por el régimen talibán. Según el balance oficial ofrecido por el funcionario, la ofensiva propinó un golpe contundente a las fuerzas afganas, con un saldo preliminar de 72 fallecidos y más de 120 heridos. Tarar enfatizó que las acciones responden a la necesidad de salvaguardar la soberanía pakistaní, asegurando que los grupos insurgentes en Afganistán están recibiendo una 'respuesta firme y eficaz'.

La difusión de los videos por parte del cuerpo castrense pakistaní no solo busca confirmar el éxito táctico de la misión, sino también servir como una herramienta de disuasión política. En las imágenes se observa el despliegue tecnológico y la precisión de los ataques en zonas que son consideradas bastiones de logística militar para las fuerzas afganas. Hasta el momento, el gobierno de Kabul no ha emitido una contraparte detallada sobre las bajas, aunque la evidencia gráfica complica cualquier intento de desmentir el impacto de la incursión.

Para el observador mexicano, este conflicto resalta la persistente inestabilidad en una región que, a pesar de la distancia geográfica, impacta directamente en la agenda de seguridad global y en los foros internacionales donde México participa, como la ONU. El recrudecimiento de las hostilidades entre Pakistán y el régimen talibán pone en jaque los esfuerzos diplomáticos por estabilizar la zona, un factor que suele incidir en las dinámicas migratorias y en la volatilidad de los mercados energéticos a nivel mundial.

La comunidad internacional se mantiene a la expectativa de una posible escalada. Mientras tanto, Islamabad ha dejado claro que mantendrá su postura de tolerancia cero ante lo que consideran provocaciones desde el otro lado de la frontera, manteniendo a sus unidades aéreas en estado de alerta máxima.