CIUDAD DEL VATICANO – En una decisión que marca un precedente histórico en la relación entre la fe y la tecnología de vanguardia, el papa León XIV ha emitido una prohibición formal sobre el uso de herramientas de Inteligencia Artificial (IA) para la creación de sermones y homilías. A través de un comunicado que ha resonado en las diócesis de todo el mundo, el sumo pontífice instó a los sacerdotes a alejarse de los algoritmos generativos y a "entrar en la vida real" para conectar genuinamente con sus comunidades.

La medida surge en un contexto global donde el uso de modelos de lenguaje de gran escala, capaces de generar textos persuasivos y teológicamente coherentes en cuestión de segundos, ha comenzado a permear en las labores cotidianas de las oficinas parroquiales. Para el papa León XIV, la automatización del mensaje religioso representa un riesgo crítico para la esencia misma del ministerio sacerdotal, el cual, según sus palabras, debe nutrirse exclusivamente de la oración, el estudio personal y, sobre todo, del contacto directo con las carencias, alegrías y esperanzas de los fieles.

En México, un país con una de las poblaciones católicas más grandes del mundo y donde el sermón dominical sigue siendo una brújula moral y social para millones de personas, esta directiva adquiere una relevancia especial. El mensaje del pontífice subraya que la tecnología no puede, bajo ninguna circunstancia, sustituir la sensibilidad humana ni la interpretación del Evangelio aplicada a la realidad social y cultural cotidiana. "La vida real no se encuentra en una pantalla o en un código de programación", señaló el jerarca, haciendo un llamado enérgico a que la palabra de Dios sea transmitida con la autenticidad de quien conoce de cerca los problemas de su barrio, su parroquia o su comunidad.

Expertos en teología y observadores del Vaticano coinciden en que la preocupación principal de la Santa Sede radica en la posible despersonalización del culto. Si bien la Iglesia Católica no rechaza el progreso tecnológico de forma generalizada, el papa León XIV ha dejado claro que existen áreas fundamentales de la experiencia humana, como la guía espiritual y la predicación, que deben permanecer protegidas de la fría eficiencia de las máquinas.

Con esta nueva disposición, el clero mexicano y global se enfrenta al desafío de redoblar sus esfuerzos de reflexión y cercanía pastoral. El Vaticano ha enfatizado que la verdadera evangelización ocurre en el encuentro cara a cara, donde la empatía y la vivencia personal superan cualquier capacidad de procesamiento de datos por más avanzada que esta sea. La prohibición no solo busca salvaguardar la tradición litúrgica, sino garantizar que el consuelo y la enseñanza religiosa sigan siendo el fruto genuino de un corazón humano comprometido con su realidad.