PUERTO VALLARTA, JALISCO – En lo que representa uno de los episodios más críticos para la seguridad pública en la historia reciente de Puerto Vallarta, el alcalde Luis Ernesto Munguía finalmente emitió un pronunciamiento oficial tras permanecer ausente durante 27 horas. El balance preliminar presentado por la administración municipal es devastador: más de 200 vehículos resultaron afectados por incendios y al menos 70 establecimientos comerciales fueron atacados en distintos puntos estratégicos de la ciudad.
La ola de violencia, que paralizó al principal destino turístico del estado de Jalisco el pasado domingo, se desató como una reacción inmediata a los reportes sobre el fallecimiento de Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como 'El Mencho', líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). La magnitud de los ataques coordinados dejó al descubierto la vulnerabilidad del municipio, transformando avenidas principales y zonas residenciales en escenarios de narcobloqueos y siniestros provocados por células delictivas.
Durante su aparición pública para dar la cara ante la ciudadanía, Munguía detalló que los daños materiales son de una escala sin precedentes para la región. Según las cifras preliminares, las fuerzas de seguridad y los cuerpos de bomberos han contabilizado centenares de unidades particulares y de transporte de carga que fueron utilizadas para bloquear las vías y posteriormente incendiadas. De igual forma, el sector comercial sufrió un impacto severo con el incendio intencionado de 70 tiendas de autoservicio y locales comerciales, lo que ha sumido a la comunidad empresarial en un estado de alerta máxima.
La tardía respuesta del mandatario municipal ha generado una ola de críticas por parte de diversos sectores de la sociedad vallartense. El silencio institucional que imperó durante las primeras 27 horas de la crisis fue percibido por la población como un vacío de poder en medio del caos. Mientras la ciudad era azotada por el fuego y el pánico se extendía entre los turistas nacionales y extranjeros, la falta de información oficial contribuyó a la propagación de rumores y a un sentimiento de desprotección generalizada.
Puerto Vallarta, un bastión fundamental para la economía turística de México, enfrenta ahora la difícil tarea de recuperar la confianza y restaurar el orden tras un 'domingo negro' que ha marcado un punto de inflexión en la gestión de seguridad del estado. Se espera que en las próximas horas se refuerce la presencia de elementos federales para garantizar la tranquilidad de los habitantes y visitantes en esta zona del Pacífico mexicano.


