El estado de Querétaro continúa consolidándose como uno de los pilares económicos más dinámicos de México. De acuerdo con cifras recientes, la entidad logró captar un total de 970 millones de dólares por concepto de Inversión Extranjera Directa (IED). Este flujo de capital no es un evento fortuito, sino el resultado directo de una estrategia centrada en garantizar la competitividad a través del fortalecimiento de la infraestructura energética básica.
El acceso confiable al gas natural y una infraestructura eléctrica robusta se han convertido en los diferenciadores clave que han permitido a Querétaro destacar en el panorama nacional. En un contexto global donde la relocalización de cadenas de suministro, fenómeno conocido como nearshoring, exige condiciones operativas de primer nivel, la entidad ha sabido responder a las demandas de sectores de alta tecnología, como el aeroespacial, el automotriz y, más recientemente, el de centros de datos.
Expertos en materia económica señalan que, mientras otras regiones del país enfrentan cuellos de botella en la distribución y suficiencia de energía, Querétaro ha priorizado la creación de un ecosistema que asegura la continuidad de los procesos industriales. Esta certidumbre técnica y operativa es lo que ha inclinado la balanza a favor del estado para atraer proyectos de gran calado que buscan estabilidad y crecimiento a largo plazo en territorio mexicano.
La disponibilidad de gas natural no solo permite reducir los costos operativos para las grandes plantas manufactureras, sino que también contribuye a una matriz energética más eficiente y atractiva para los estándares internacionales de sostenibilidad. Por otro lado, la capacidad de la red eléctrica para soportar la carga de nuevos parques industriales ha sido fundamental para mantener el dinamismo de la región del Bajío, posicionando a Querétaro como un nodo logístico de referencia.
La inyección de estos 970 millones de dólares en la economía local tiene un impacto directo en la sociedad, traduciéndose en la generación de empleos especializados y en la consolidación de proveedores locales dentro de las cadenas de valor globales. Con estos resultados, el estado reafirma que la inversión en infraestructura es la base fundamental para atraer capitales extranjeros y mantener un desarrollo económico sostenido en el competitivo entorno actual.



