En una tensa víspera electoral, el Partido Laborista del Reino Unido ha sido señalado por presuntas prácticas de 'juego sucio' tras la aparición de propaganda engañosa en la circunscripción de Gorton, en el Gran Manchester. La controversia estalló luego de que diversos residentes recibieran en sus buzones folletos de una supuesta organización de 'voto táctico' que, según los críticos, es inexistente y fue creada únicamente para manipular la intención de voto a favor del laborismo.
Para el contexto del lector en México, el Partido Laborista es la principal fuerza de centro-izquierda en el sistema británico, con un peso político comparable al de las grandes instituciones partidistas del país. Por su parte, la zona de Gorton se encuentra actualmente en el centro de una 'elección especial' (conocida formalmente como by-election), un proceso democrático que se convoca de manera extraordinaria cuando un representante en el Parlamento deja su puesto vacante antes de que termine su periodo legislativo, ya sea por renuncia o fallecimiento.
El material propagandístico fue distribuido de manera masiva durante la tarde y noche del miércoles, apenas unas horas antes de que los ciudadanos acudieran a las urnas este jueves. La estrategia, denunciada inicialmente por actores políticos locales y reportada por medios internacionales, consiste en presentar recomendaciones de voto que favorecen estratégicamente a los candidatos del laborismo. Lo preocupante de estos volantes es que se presentan bajo la apariencia de un análisis ciudadano independiente, pero se ha descubierto que el grupo que firma los folletos no tiene registro ni presencia real, lo que sugiere una operación de fachada diseñada para engañar al votante.
El concepto de 'voto táctico' es una práctica común en el Reino Unido, donde los ciudadanos a veces optan por no votar por su candidato favorito, sino por aquel que tiene más posibilidades de vencer a un rival común para evitar que un tercer partido gane el escaño. El uso de folletos fraudulentos para inducir este comportamiento es visto como una falta ética grave que busca confundir a los electores en el último minuto de su decisión.
Hasta el momento, las autoridades electorales locales no han determinado si esta acción amerita una sanción penal formal, pero el escándalo ha ensombrecido la jornada de votación en Manchester. Mientras los ciudadanos ejercen su derecho al sufragio, la legitimidad de las campañas y el uso de tácticas de desinformación impresas se mantienen como el centro del debate en un ambiente político británico cada vez más polarizado.



