La estructura judicial de Venezuela experimenta un cambio significativo con el nombramiento de Larry Devoe como nuevo fiscal general encargado, en sustitución de Tarek William Saab. Este movimiento, reportado tras la renuncia de quien fuera el titular del Ministerio Público desde 2017, marca el fin de una era caracterizada por la controversia y el férreo control institucional por parte del oficialismo venezolano.

Para el público mexicano, los acontecimientos en Venezuela poseen una relevancia particular debido al papel que México ha desempeñado históricamente como sede de diálogos de paz y mediador regional. La transición en la fiscalía venezolana no es solo un ajuste administrativo de rutina, sino un evento que podría redefinir la relación de Caracas con instancias internacionales como la Corte Penal Internacional (CPI), donde el país sudamericano enfrenta investigaciones por presuntas violaciones a los derechos humanos.

Larry Devoe, quien asume la responsabilidad de manera interina, es un perfil conocido dentro del aparato estatal. Se ha desempeñado previamente como secretario ejecutivo del Consejo Nacional de Derechos Humanos y ha sido el rostro del Estado ante diversos organismos internacionales. Su perfil técnico y su experiencia en el derecho internacional sugieren un intento del gobierno de Nicolás Maduro por fortalecer su estrategia de defensa legal frente a las investigaciones y críticas provenientes del extranjero.

Por otro lado, la salida de Tarek William Saab deja un legado profundamente cuestionado por la oposición y organismos civiles. Saab asumió el cargo en agosto de 2017 tras la destitución de la entonces fiscal Luisa Ortega Díaz, en un proceso que fue calificado como irregular por la comunidad internacional. Durante su gestión, la fiscalía fue señalada de actuar como un brazo de presión política, aunque el propio Saab siempre defendió su labor como una lucha frontal contra la corrupción y la violencia interna.

Este relevo ocurre en un momento de alta sensibilidad política en la región. Mientras la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) de México mantiene su postura de observar los procesos democráticos en América Latina, el nombramiento de Devoe plantea interrogantes sobre si habrá una evolución hacia una justicia más independiente o si se mantendrá la línea de continuidad institucional que marcó el periodo de su antecesor. La comunidad internacional permanece atenta a los primeros pasos de Devoe en una institución que es clave para la estabilidad y el Estado de derecho en Venezuela.