El sistema de justicia y salud del Reino Unido se encuentra bajo un intenso escrutinio tras las revelaciones surgidas en la investigación pública sobre el caso de Valdo Calocane. El hombre de 34 años, quien conmocionó a la ciudad de Nottingham en 2023 al asesinar a tres personas, ha puesto en evidencia una serie de negligencias institucionales que, según testimonios recientes, pudieron haberse evitado.
Recientemente, el panel de investigación escuchó el estremecedor relato de una mujer que logró sobrevivir a un encuentro previo con Calocane. Según su testimonio, se vio obligada a saltar desde una ventana para escapar de la violencia del agresor. Sin embargo, lo más alarmante fue la respuesta de las autoridades locales: los oficiales de policía le informaron que Calocane no podía ser procesado ni enviado a prisión debido a su diagnóstico de esquizofrenia, una justificación que lo mantuvo en las calles a pesar de su peligrosidad evidente.
Este detalle es fundamental para entender la tragedia ocurrida en junio de 2023, cuando Calocane apuñaló mortalmente a los estudiantes universitarios Barnaby Webber y Grace O’Malley-Kumar, ambos de 19 años, y posteriormente al trabajador escolar Ian Coates, de 65 años. El agresor se encuentra actualmente cumpliendo una orden hospitalaria indefinida, una medida que en el sistema legal británico sustituye la prisión convencional por el internamiento psiquiátrico de alta seguridad, dada su condición mental.
Para el público mexicano, este caso destaca por la similitud en los debates internacionales sobre la responsabilidad penal y el manejo de pacientes psiquiátricos con antecedentes violentos. La investigación actual en Inglaterra busca determinar por qué Calocane seguía en libertad a pesar de múltiples incidentes violentos registrados y una orden de arresto que estaba pendiente al momento de los ataques fatales.
Las familias de las víctimas han sido vocales en su indignación, señalando que el sistema británico de salud y justicia 'le falló a la sociedad' de manera catastrófica. El testimonio de la sobreviviente que tuvo que saltar por una ventana refuerza la narrativa de que hubo señales de alerta ignoradas sistemáticamente por la policía de Nottinghamshire, permitiendo que un individuo con un historial de crisis agudas permaneciera sin la supervisión médica ni judicial adecuada hasta que fue demasiado tarde.



