Una mujer de 61 años, identificada como Sally Smithson, ha sido sentenciada a prisión en el Reino Unido tras haber convivido con el cadáver de su pareja durante tres semanas. El impactante suceso, que tuvo lugar en la pequeña localidad de Clare, cerca de Thame en el condado de Oxfordshire, ha generado una fuerte conmoción en la opinión pública británica debido a la naturaleza macabra de los hechos.
De acuerdo con los reportes judiciales, Smithson se declaró culpable del cargo de "impedir el entierro legal y decoroso de un cuerpo", un delito tipificado en el sistema legal británico que sanciona a quienes omiten reportar un fallecimiento o manipulan restos humanos sin autorización. Las investigaciones forenses confirmaron que la pareja de la acusada falleció por causas naturales, específicamente a causa de un ataque cardíaco fulminante; sin embargo, en lugar de solicitar asistencia médica o servicios funerarios, la mujer decidió permanecer en su domicilio junto a los restos mortales.
El caso salió a la luz luego de que las autoridades descubrieran el cuerpo en un avanzado estado de descomposición tras un periodo de 21 días. Durante el proceso legal, se destacó que Smithson durmió al lado del cadáver durante todo ese tiempo, ignorando los protocolos civiles y sanitarios que rigen el manejo de defunciones en Inglaterra. Para el contexto de los lectores en México, este tipo de delitos es equiparable a la obstrucción de la justicia o faltas contra la salud pública, aunque el cargo específico en el Reino Unido tiene raíces en el derecho consuetudinario.
El juez a cargo del caso en el tribunal local determinó que la conducta de Smithson ameritaba una pena de privación de la libertad, subrayando que el respeto a los difuntos y el cumplimiento de las normas de salud pública son pilares fundamentales para la sociedad. Aunque no se han profundizado en los motivos exactos que llevaron a la mujer a actuar de esta manera, su admisión de culpabilidad permitió que la sentencia se dictara de manera expedita.
Este incidente ha dejado una huella de asombro en la comunidad de Clare, un área rural que se caracteriza por su tranquilidad y que rara vez se ve envuelta en sucesos de esta índole. El caso cierra un capítulo judicial que resalta la importancia de los protocolos legales ante el fallecimiento de una persona, incluso cuando el deceso ocurre por causas naturales dentro del hogar.



